El carguero ABLE se hundió frente a la costa de Turquía después de desaparecer de los radares, según reportó la agencia búlgara Novinite. El barco, que navegaba con bandera de Palaos, había sido alcanzado por un dron el 6 de octubre en la Zona Económica Exclusiva de Bulgaria, a unas 70 millas náuticas al este de Byala.

El impacto provocó un incendio a bordo y la entrada de agua en la sala de máquinas. El buque siguió a flote al principio, pero empezó a escorar y quedó a la deriva, sin control, hasta que se perdió de los radares.

El primer blanco ajeno al conflicto ruso-ucraniano

El Ministerio de Transporte de Bulgaria informó que el 14 de octubre la nave abandonó la Zona Económica Exclusiva búlgara, cuando se encontraba a unas 33 millas náuticas al este de Ahtopol. En ese momento transportaba 5985 toneladas de cebada con origen en Rumanía y destino a Turquía.

El ataque obligó a activar de inmediato un operativo de rescate que logró evacuar a los 18 tripulantes: 11 turcos y siete indios.

El dato central es que se trata del primer ataque en la zona que alcanza a un buque de carga que no llevaba mercadería originada en Rusia o Ucrania. Eso agrega un factor de riesgo nuevo para las operaciones que Turquía, Bulgaria y Rumanía realizan en el mar Negro.

Qué pasa con las exportaciones de granos

La consultora agrícola rusa SovEcon proyecta para este mes de octubre exportaciones de trigo de Rusia por 2,8 millones de toneladas, frente a 1,6 millones en septiembre y apenas 500.000 en agosto. Los envíos siguen muy por debajo de los niveles habituales para la época, pero Moscú está incrementando las salidas a través de los puertos del Báltico, a costa de una reducción enorme en los valores FOB del cereal.

En el caso de Ucrania, datos oficiales del Ministerio de Agricultura indican que desde el inicio de la campaña comercial 2026/27, en julio, hasta el pasado 19 de octubre las exportaciones de trigo fueron de 3,37 millones de toneladas, contra 5,81 millones en el mismo período del ciclo anterior. Las de cebada, en tanto, sumaron 473.000 toneladas frente a 1,02 millones del año previo.

El hundimiento del ABLE deja abierta la pregunta sobre cómo seguirán operando las rutas de granos en una zona donde los drones ya no distinguen el origen de la carga.