El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está próximo a cerrar un acuerdo comercial con Canadá. La definición llegó después de una conversación con el primer ministro canadiense, Mark Carney, y apunta a destrabar el conflicto arancelario que ambos gobiernos mantienen desde hace meses.

El anuncio busca desactivar las represalias millonarias que las dos economías se aplicaron mutuamente. Se trata de uno de los frentes comerciales más sensibles para la región, por el volumen de intercambio entre Washington y Ottawa.

Qué hay detrás de la negociación

La tensión escaló a lo largo de los últimos meses con medidas arancelarias de ida y vuelta. Trump no precisó plazos ni el contenido del eventual consenso, pero dejó la puerta abierta a un desenlace en el corto plazo tras el diálogo con Carney.

El vínculo entre ambos países es estratégico: Canadá figura entre los principales socios comerciales de Estados Unidos y cualquier fricción en la frontera impacta en cadenas de producción, precios y empleo en sectores como el automotriz, la energía y el agro.

Un frente que sigue abierto

El gobierno canadiense no se pronunció de inmediato sobre el alcance del posible acuerdo. Tampoco trascendieron detalles sobre qué aranceles quedarían sin efecto ni en qué plazos se implementaría un entendimiento.

La expectativa ahora está puesta en los próximos contactos entre ambas administraciones. Un cierre exitoso de la negociación permitiría bajar la tensión en un tablero comercial que ya acumula varios frentes abiertos para la Casa Blanca.