Pedro Rosemblat volvió a Industria Nacional después de una semana atravesada por su casamiento con Lali Espósito, y sus compañeros de mesa lo llevaron directo al tema. Aunque el periodista había anticipado que no daría detalles de la ceremonia, terminó repasando la noche al aire y contando qué objetos aparecieron faltantes al día siguiente.
El regreso arrancó con un saludo afectuoso a la cantante. "Fue hermoso. Fuimos muy felices", resumió sobre la fiesta, y agradeció tanto a los invitados como a quienes, sin estar presentes, les hicieron llegar sus mensajes. También bromeó con la lista de convocados: dijo que eligió "a la peor gente", en referencia a sus propios compañeros de programa.
Cámaras que no volvieron
Para preservar la intimidad, la organización decidió que los celulares quedaran guardados durante toda la celebración. En su lugar, repartieron cámaras analógicas entre algunos invitados, con la idea de que cada uno sacara sus fotos y las devolviera antes de irse. Las cámaras llevaban un cartel bien visible: "Devolver a los organizadores".
Al hacer cuentas al día siguiente, el matrimonio notó que el número no cerraba. "Había 30 cámaras y faltaban cuatro", relató Rosemblat. Dos de esas cámaras estaban esa misma mañana en la mesa del programa: Marcos Aramburu contó que se dio cuenta al llegar a su casa, cuando tocó lo que creía que era su celular y encontró el dispositivo. Lía Copello también admitió haberla llevado sin intención, porque cuando quiso devolverla ya no quedaba nadie de la organización.
El conductor tomó el episodio con humor y lo atribuyó a un descuido más que a una sustracción deliberada. "Uno no se da cuenta", sostuvo.
El tocado de Lali, en otra cabeza
La segunda "denuncia" de la mañana tuvo como protagonista un accesorio del look nupcial de Lali. Rosemblat contó que al día siguiente buscó el tocado que la cantante había usado y no lo encontró. "¿Dónde está el casco?", recordó haber preguntado.
La respuesta apareció en un video de la fiesta: el accesorio había terminado sobre la cabeza de Ian Ayesa, uno de los invitados. Rosemblat describió a la novia como "una diva de la Argentina" y "una pop star", y dejó el asunto en tono de anécdota.
La boda, que la pareja había mantenido en reserva hasta que se filtró un día antes, quedó así retratada desde un costado poco habitual: no la ceremonia, sino los objetos que circularon de mano en mano entre los invitados.