José Darío Cruz Zelaya quedó al frente de la Secretaría de Educación de Honduras tras ser juramentado en Casa Presidencial, en un acto que encabezó la ministra de Gobernación, Sulmy Yamileth Ortéz. El nombramiento se concretó después de la salida de Ivette Arely Argueta, quien había ocupado el cargo desde el comienzo de la gestión del presidente Nasry Asfura.
Cruz llega desde la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), donde se desempeñaba como vicerrector administrativo. Su recorrido incluye docencia, gestión académica y administración universitaria, con paso por la jefatura del Departamento de Ciencias Sociales, la secretaría académica y el decanato de la Facultad de Humanidades, además de las vicerrectorías del Centro Universitario de Educación a Distancia y administrativa.
Un diagnóstico que ya está hecho
En su primera aparición pública como secretario, Cruz sostuvo que el sistema educativo hondureño acumula numerosos estudios y diagnósticos. Por eso, planteó que el desafío no pasa por volver a identificar los problemas, sino por convertir las propuestas existentes en medidas concretas.
"El país necesita voluntad política y coordinación entre los diferentes sectores", afirmó el funcionario, según su exposición ante la prensa.
El nuevo secretario consideró que la cartera no puede actuar de manera aislada. Pidió sumar a maestros, padres de familia, organizaciones sociales, empresarios e iglesias para construir un esfuerzo común en torno a las necesidades educativas.
Deserción, becas y aulas en mal estado
Entre sus prioridades, Cruz mencionó la coordinación de estrategias para reducir el abandono escolar, la ampliación de los programas de becas y la mejora de la retención de estudiantes. La deserción golpea especialmente a comunidades donde las dificultades económicas, las distancias hasta los centros educativos y la falta de recursos familiares interrumpen la continuidad de los estudios.
También señaló la necesidad de fortalecer la calidad de la enseñanza, lo que involucra la preparación docente, la disponibilidad de materiales y las condiciones en las que se dictan las clases. En ese marco, apuntó a la entrega de textos escolares y a las reparaciones, el mantenimiento y la construcción de instalaciones, sobre todo en zonas rurales donde las familias tienen menos margen para comprar recursos por su cuenta.
El funcionario contó que recibió un listado de 15 temas que requieren atención dentro de la Secretaría. No detalló cada punto, pero anticipó que deberá fijar prioridades y concentrar los esfuerzos en las acciones que puedan ejecutarse.
El desafío es de escala: la permanencia de niños y jóvenes en el sistema educativo condiciona sus oportunidades de formación y, a la vez, exige respuestas coordinadas entre el Estado y los distintos actores que mencionó el nuevo secretario.