Costa Rica recuperó el apetito por el arroz. Durante el período arrocero 2024-2025 el consumo aparente nacional trepó a 270.594 toneladas métricas de arroz pilado, el registro más elevado en más de dos décadas, de acuerdo con el Informe Anual Estadístico de la Corporación Arrocera Nacional (CONARROZ).

El salto respecto del ciclo previo fue de 17.039 toneladas, algo más de 17 millones de kilogramos. En 2023-2024 el indicador había caído a 253.555 toneladas, tras las 262.062 de 2022-2023. La comparación con series anteriores ubica el volumen actual por encima de las 214.102 toneladas de 2003-2004, el antecedente más lejano que revisa el organismo.

Más de 50 kilos por habitante

El consumo aparente por persona también rompió la barrera de los 50 kilogramos. Pasó de 48,18 kilos anuales en 2023-2024 a 50,74 kilos en 2024-2025, es decir, 2,56 kilos más por habitante. La cifra supera además los 50,27 kilos de 2022-2023 y los 45,35 de 2021-2022.

A escala nacional, el crecimiento del consumo rondó el 6,7%, con un promedio mensual de 22.549 toneladas. Para Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, el dato confirma el peso del cereal en la mesa costarricense.

"Estamos ante un dato muy significativo porque confirma la enorme importancia que continúa teniendo el arroz en la alimentación de los costarricenses", señaló el representante empresarial.

Sandoval sostuvo que, más allá de los cambios en los hábitos y de la oferta disponible, el arroz sigue siendo un componente central de la dieta en los hogares del país.

Un indicador de disponibilidad, no de ingestión

CONARROZ precisó que las cifras corresponden al "consumo aparente", una metodología basada en criterios de la FAO. El dato estima la disponibilidad de arroz para el mercado interno y no la cantidad exacta que come cada persona. Por eso, los 50,74 kilogramos por habitante funcionan como un indicador estadístico y no como una medición individual de los hábitos alimenticios.

Dependencia de las importaciones

El mayor consumo también presiona sobre la cadena de suministro. Según Sandoval, Costa Rica necesita complementar su abastecimiento con compras externas y sostener inventarios suficientes junto a distintos proveedores.

"Nuestra responsabilidad como empresa es anticiparnos a los riesgos, mantener inventarios adecuados y buscar distintas fuentes de suministro", afirmó.

El gerente agregó que las empresas deben prepararse frente a eventuales perturbaciones climáticas o geopolíticas que afecten el comercio y la disponibilidad del producto. Para el sector, el arroz no solo integra la cultura alimentaria del país: también es un artículo esencial de la canasta básica.