EE. UU. sigue una regla electoral establecida en 1845 que determina que las elecciones federales se celebren el primer martes posterior al primer lunes de noviembre. La disposición, aprobada por el Congreso, buscaba uniformar el calendario y evitar interferencias entre estados.
"El martes después del primer lunes de noviembre será el día de la elección", estableció la ley federal de 1845.
Orígenes de la norma
En la década de 1840 cada estado fijaba su propia fecha dentro de un plazo de 34 días antes del primer miércoles de diciembre. Esa disparidad permitía que resultados tempranos influyeran en votaciones posteriores. Para resolverlo, el Congreso impuso una única jornada.
Contexto agrario y logístico
A mediados del siglo XIX la economía estadounidense era mayormente rural y el transporte dependía de caballos. Noviembre coincidía con el fin de la cosecha y antes de los inviernos severos, facilitando el desplazamiento de los agricultores a los centros de votación. El domingo estaba reservado al culto, por lo que iniciar el viaje el lunes resultaba aceptable sin romper la observancia religiosa.
Por qué no se eligió el fin de semana ni el miércoles
Los miércoles servían como día de mercado regional; elegir el martes evitaba conflictos con esas actividades. Además, la redacción de la norma excluye el 1.º de noviembre para no interferir con tareas contables y mantener una distancia adecuada con la reunión del Colegio Electoral en diciembre.
Debate contemporáneo
Años después, la misma regla es cuestionada por su impacto en la participación. Analistas señalan que fijar la votación en un día laborable puede desalentar a trabajadores con horarios rígidos. Para contrarrestar el efecto, la mayoría de los estados adoptó el voto por correo y la opción de voto anticipado.
Perspectivas de reforma
Proyectos de ley que proponen mover la jornada a fin de semana o establecer un día festivo nacional circulan en el Congreso, aunque aún no han logrado consenso.