El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó este martes una devaluación como herramienta para mejorar la competitividad argentina y sostuvo que el camino pasa por reducir impuestos, regulaciones y costos financieros. Lo hizo al defender el programa económico del Gobierno y al cuestionar el modelo de gestión anterior.
La definición llega en un contexto de debate sobre el tipo de cambio y el llamado "costo argentino", la carga que enfrentan las empresas locales para producir y competir frente al exterior.
La receta que propone Economía
Para Caputo, ganar competitividad no requiere un salto cambiario. Según su planteo, el objetivo es achicar las cargas que pesan sobre la actividad privada: menos tributos, menos trámites y un costo de financiamiento más bajo.
El ministro también apuntó contra exfuncionarios del área económica por la discusión sobre la propiedad privada, un eje que ubicó como parte del contraste con la gestión anterior.
Jubilaciones y la mira puesta en el RIGI
Entre los logros que destacó, el titular del Palacio de Hacienda mencionó la recuperación de las jubilaciones. Y adelantó una meta de largo alcance: extender el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) a toda la economía, en lugar de mantenerlo acotado a determinados sectores.
La ampliación del régimen de incentivos es una de las señales que el Gobierno busca dar a los inversores, en línea con la defensa del programa económico que encabeza el Ministerio de Economía.
El planteo de Caputo se suma a la discusión pública sobre el rumbo cambiario y el rol del Estado en la actividad productiva, dos temas que seguirán en la agenda económica de las próximas semanas.