Los principales gremios cerraron sus paritarias hasta fin de año con subas de entre 1,6% y 1,9% mensual. Ese rango, según los analistas, puede quedar por debajo de la inflación proyectada y limita la recuperación del poder adquisitivo que el Gobierno necesita para apuntalar el consumo de cara al año electoral.
El dato que celebró el oficialismo fue el de agosto: el Indec informó que los salarios crecieron 2,7% en promedio, por encima del 1,7% que marcó el IPC ese mes. Pero los economistas advierten que ese resultado aislado no alcanza para hablar de una tendencia consolidada.
La letra chica del dato de agosto
Para Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la mejora de agosto se explica en buena medida por la recuperación parcial que algunos sindicatos lograron tras el salto inflacionario de marzo, cuando los precios subieron 3,4%. El relevamiento del CEPA también mostró una mejora en el cruce entre salarios e inflación durante ese mes.
"Después volviste prácticamente a foja cero y en septiembre no te da esa mejora", señaló Letcher.
El economista cuestionó que el Gobierno tomara el dato de agosto como una tendencia consolidada. Sus estimaciones de ingresos hasta diciembre quedaron por debajo del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA. Aunque reconoció que faltan definiciones en algunas negociaciones, sostuvo que con los acuerdos conocidos no se ve una mejora hacia fin de año.
Paritarias atadas al programa económico
Federico Pastrana, director de C-P consultora, describió una pauta salarial firme en las negociaciones más grandes. Según su análisis, tres de las paritarias centrales del país acordaron porcentajes de entre 1,6% y 1,9% mensual para los últimos meses del año.
Pastrana remarcó que esos acuerdos no respondieron a una lógica de libre mercado, sino que formaron parte del programa económico oficial. La apuesta del Gobierno fue que la desaceleración de la inflación dinamizara los ingresos y la actividad.
El problema, según el analista, es que los salarios reales no lograban recuperarse aun cuando los precios desaceleraban. La razón: los porcentajes pactados en las paritarias exigían una inflación mensual más baja para producir una mejora efectiva del poder de compra. Pastrana tomó los casos de comercio, construcción y camioneros para ilustrar esa situación.
El círculo que preocupa al oficialismo
La evolución de los ingresos reales es clave para la estrategia oficial de sostener el consumo y la actividad. Si las paritarias corren por detrás de los precios, la recuperación del poder adquisitivo queda acotada y la demanda interna encuentra un límite para aportar al nivel de actividad.
El debate, entonces, excede el dato puntual de agosto: los economistas piden mirar la evolución de las negociaciones colectivas, el ritmo posterior de la inflación y las pérdidas acumuladas por los trabajadores en los meses previos.