LeBron James vive un arranque de temporada que roza lo surrealista. El lunes por la noche, en el triunfo de Philadelphia 76ers por 126-107 sobre Chicago Bulls, el alero de 41 años se fue de largo en un contraataque, terminó contra un aficionado ubicado detrás de la canasta y, lejos de apartarse, tomó la copa de vino del hombre y le dio un trago.
El episodio ocurrió en pleno juego y quedó registrado por las cámaras. James lo explicó después con naturalidad: el impacto derramó parte del contenido, así que decidió comprobar si el golpe había valido la pena.
"Choqué con él, derramé parte de su vino. Así que quise ver si valía la pena por mi brazo y qué tan bueno estaba. Estaba bien", contó el jugador tras el partido.
Una noche redonda para los Sixers
Más allá de la anécdota, el partido dejó números sólidos para el equipo local. James sumó 15 puntos, nueve asistencias y siete rebotes, y compartió el quinteto titular con Joel Embiid, Tyrese Maxey, VJ Edgecombe y Jaylen Brown. Los cinco anotaron en dobles dígitos, con Maxey como máximo anotador de la noche con 26 unidades.
El resultado le dio a Philadelphia su cuarta victoria al hilo y lo dejó con la mejor marca de la Conferencia Este: 7-1. La incorporación de James en julio parece haber encajado mejor de lo esperado y el vestuario lo vive con humor.
"Es un maratón largo"
El episodio del vino se suma a un clima distendido dentro del plantel. El propio James lo enmarcó en la necesidad de encontrar momentos de disfrute en una temporada exigente.
"Es un maratón largo, y si no encuentras maneras de divertirte a lo largo del camino --aunque estés trabajando, aunque estés concentrado-- puede pasarte factura", afirmó.
La imagen del alero tomando de la copa de un hincha rival ya circula en redes y se suma a la lista de gestos curiosos de una carrera que, a los 41 años, sigue dando material. Lo concreto es que los 76ers atraviesan su mejor momento en lo que va de la campaña y el próximo desafío será sostener ese ritmo lejos de casa.