Racing atraviesa un cierre de año complicado en lo deportivo y en lo institucional. En las últimas horas se sumó un conflicto interno de peso: Alfonso Espino y Sebastián Saja mantuvieron una fuerte discusión que estuvo cerca de derivar en una pelea a golpes. El defensor uruguayo terminó apartado del plantel profesional y entrena de manera diferenciada en el predio de Avellaneda.
El origen del cruce fue un permiso que el jugador pidió y que el director deportivo le negó. Espino no había sido convocado para el partido contra Aldosivi por decisión de Sebastián Romero, y ante ese día libre extra solicitó autorización para viajar a Uruguay, visitar a su familia y despejarse. La negativa desató la reacción del futbolista, que fue directo a la oficina de Saja.
Cómo fue el cruce
Según el relato del periodista Germán García Grova en TyC Sports, la tensión escaló en pocos minutos. El defensor le planteó al director deportivo que, si sus compañeros no entrenaban ese día ni el siguiente, le permitieran tomarse unos días en su país.
"No se agarraron a trompadas de milagro", contó García Grova sobre el encuentro entre ambos.
La versión que trascendió indica que Espino argumentó que necesitaba bajar la tensión, liberar la cabeza y evaluar a la vuelta cómo corregir su situación en el club. La respuesta de Saja fue negativa y el diálogo terminó con el jugador fuera del grupo principal.
Un antecedente que pesa
No es el primer roce del uruguayo con el mundo Racing. Después del empate frente a Independiente, Espino fue muy cuestionado por los hinchas y respondió mostrando su panza a la tribuna. El gesto le valió una sanción económica y deportiva: se decidió que no fuera concentrado para el partido contra River.
Con ese historial y la pelea con Saja, en el club ya evalúan buscarle una salida en el próximo mercado de pases de verano. La idea sería que pueda continuar su carrera en otro lado sin quedar relegado.
Un 2026 para el olvido
El conflicto se suma a una temporada floja en lo futbolístico. Racing igualó ante Independiente y alcanzó una de sus peores rachas de clásicos en el ámbito local: siete partidos sin victorias frente a Boca, Independiente y River. No le ganaba a ninguno de los otros grandes desde 2007.
El episodio entre Espino y Saja deja al descubierto una interna que el club deberá resolver rápido, mientras el mercado de pases se acerca y la salida del defensor aparece como el desenlace más probable.