El lunes 2 de noviembre de 2026, alrededor de una decena de vehículos blindados del Ejército de El Salvador iniciaron una operación terrestre en los sectores de Santo y Croix-des-Missions, en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe, Haití, con el objetivo de perseguir a las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo tras la desaparición de cuatro técnicos salvadoreños.

Despliegue y primeros resultados

El contingente, compuesto por ≈10 blindados y soldados equipados con fusiles de asalto, avanzó hacia zonas bajo control de los grupos criminales. Según la agencia EFE, los enfrentamientos dejaron al menos diez miembros de las pandillas muertos; no se confirmaron bajas entre los soldados salvadoreños, la Policía Nacional de Haití ni la población civil.

"Los desaparecidos eran técnicos de aviación atacados el 18 de octubre", afirmó el presidente Nayib Bukele.

Reacción de las autoridades haitianas

La Policía Nacional de Haití (PNH), con apoyo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) bajo mandato de la ONU, anunció que continuará operando en Cul-de-Sac para desmantelar puestos de cobro ilegales, frenar secuestros y proteger a los residentes.

"Mantendremos la presión sobre los grupos armados y garantizaremos la seguridad de la población", declaró la PNH en un comunicado.

Contexto de la violencia

El grupo 400 Mawozo, liderado por Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, es uno de los criminales más buscados; el Departamento de Estado de EE. UU. ofrece USD 1 millón por información que conduzca a su captura. La organización ha sido señalada por secuestros colectivos y por controlar corredores de tráfico entre la capital y el interior.

Previo a la ofensiva, Lanmò San Jou envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, solicitando una delegación que medie un diálogo para evitar una escalada de violencia.

Según la Associated Press, entre enero y mediados de septiembre de 2026 más de 5.700 personas murieron o resultaron heridas en Haití a causa de la violencia, reflejando la grave crisis de seguridad que atraviesa el país.

La ofensiva salvadoreña se produce en un contexto de creciente presión internacional y de intentos locales por contener la expansión de las pandillas que disputan territorios, carreteras y barrios enteros alrededor de la capital.