La Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador informó que en octubre de 2026 se registraron cuatro homicidios en todo el país, una baja del 98% si se compara con los 240 contabilizados en el mismo mes de 2018. El dato, difundido por la corporación en sus redes sociales, también da cuenta de 27 jornadas sin muertes violentas durante ese período.

La diferencia con el escenario de hace ocho años es marcada. En octubre de 2018 el promedio superaba los 10 homicidios diarios y había picos de más de 15 casos, en su mayoría vinculados a estructuras criminales. Ahora, el reporte mensual se mide en unidades.

Menos casos que el año pasado

El balance de octubre de 2026 también quedó por debajo del registro de octubre de 2025, cuando las autoridades contabilizaron 10 homicidios. La tendencia descendente se sostiene sobre las medidas de seguridad que el Gobierno aplica desde hace varios años.

El mes con menos homicidios de 2026 fue junio, con dos casos y 29 días sin muertes violentas, de acuerdo con los balances oficiales de la PNC.

Uno de los hechos que trascendió ese mes fue la captura de José Roberto Arévalo Mójica, de 28 años, acusado de matar a su padrastro, de 78, en una vivienda del este de San Salvador el 16 de junio. La víctima presentaba lesiones provocadas por un objeto contundente. Las autoridades vincularon el caso con conflictos familiares previos y señalaron que el detenido tiene discapacidad mental y antecedentes de violencia intrafamiliar. Meses antes había sido arrestado por incumplir restricciones, aunque un juez ordenó su liberación. Arévalo Mójica enfrentará cargos formales por homicidio.

El peso del Régimen de Excepción

Las autoridades atribuyen la caída de los homicidios a dos herramientas de seguridad: el Plan Control Territorial, en marcha desde 2019, y el Régimen de Excepción, aprobado el 27 de marzo de 2022.

Esa norma suspendió temporalmente algunas garantías constitucionales y amplió las facultades de las fuerzas de seguridad para detener personas e investigar hechos ligados a estructuras criminales. Desde entonces, la PNC y la Fuerza Armada realizan operativos en distintas zonas del país y concretaron un mayor número de detenciones.

El Gobierno sostiene que esas medidas explican la reducción de los asesinatos y el aumento de los días sin muertes violentas. Aunque ya no hay cercos policiales en las comunidades identificadas como “zonas rojas”, en las calles persiste una fuerte presencia de militares y policías que patrullan desde las ciudades hasta las áreas rurales.