Una profesional de la salud, identificada solo como Una Doctora Cubana, utilizó sus redes sociales este lunes para revelar que el salario que percibe ejerciendo la medicina en Cuba no le permite cubrir las necesidades esenciales de su hogar. Ante esa realidad, decidió sumar actividades de producción de videos y venta por internet para garantizar la alimentación familiar.
Salario insuficiente y la necesidad de ingresos extra
En su testimonio, la médica explicó que, pese a años de estudio en áreas como anatomía, fisiología, farmacología y urgencias, el ingreso que recibe por atender pacientes resulta insuficiente para cubrir gastos cotidianos. "No vivo mal, pero el sueldo no alcanza para poner un plato digno en la mesa", señaló.
"Yo estudié medicina para salvar vidas, pero nadie me dijo que iba a terminar haciendo algo totalmente diferente para poner un plato digno de comida en la mesa", afirmó.
Aprender a crear contenido y vender por internet
Para complementar sus ingresos, la doctora tuvo que adquirir nuevas habilidades: grabar y editar videos, promocionar productos y gestionar ventas en línea. "Después de tantos años estudiando medicina también iba a tener que aprender a grabar videos, editar, crear contenido, promocionar productos y vender por Internet", explicó.
El peso de múltiples roles
En el relato, la profesional se describe como médica, madre, esposa, ama de casa, creadora de contenido, vendedora, editora y cocinera. "Al final uno termina siendo médico, mamá, esposa, ama de casa, creadora, vendedora, editora, cocinera y hasta maga", indicó, resaltando la carga de combinar tantas funciones.
Perspectiva y llamado a la comunidad
Cerró su mensaje con una reflexión sobre la adaptación que le exigió la situación: "Yo estudié para cuidar vidas, pero la vida me enseñó a reinventarme". Además, invitó a otras personas que hayan tenido que desviarse de su formación original a compartir sus experiencias, buscando visibilizar una problemática que afecta a muchos profesionales cubanos.
Contexto más amplio
El caso refleja una tendencia creciente en Cuba, donde varios médicos y otros profesionales del sector público complementan sus ingresos mediante actividades informales o digitales, dada la brecha entre la formación académica y la remuneración estatal.