El escritor y periodista Jorge Fernández Díaz vuelve al universo de Remil con una novela que se mete de lleno en el presente político argentino. La nueva entrega de la saga de espionaje transcurre durante el gobierno de Javier Milei y pone a sus viejos personajes frente a un escenario inédito: un presidente que llega al poder sin experiencia y una estructura de inteligencia que se reacomoda.

La idea surgió el año pasado, cuando Fernández Díaz aceptó dar una charla sobre política ante más de cien abogados de los principales estudios de Buenos Aires. Después de su exposición sobre las elecciones de medio término, las preguntas del público lo sorprendieron: casi ninguna apuntaba a Milei, sino a Remil y al coronel Leandro Cálgaris. Al terminar, varios asistentes se acercaron para ofrecerle historias reales que él pudiera transformar en ficción.

La pregunta que encendió la trama

Uno de esos abogados le planteó el interrogante que terminó de dar forma al proyecto: qué hacen Cálgaris y Remil durante este gobierno libertario. Las novelas anteriores habían retratado los sótanos y las bambalinas de administraciones previas. Faltaba la actual.

Fernández Díaz ya había escrito dos relatos breves en los que sus personajes aparecían atrapados en un limbo burocrático: custodiando a un escritor español amenazado de muerte y persiguiendo a un ladrón de libros. Esos episodios funcionaron como preludio de una novela de estructura episódica.

Una agencia privada con respaldo estadounidense

En la nueva trama, Remil y Cálgaris actúan como baqueanos de una agencia privada de seguridad e inteligencia con sede en Buenos Aires, pero vinculada a la CIA. Esa estructura realiza las operaciones que la embajada no puede ejecutar de manera oficial.

Según el planteo de la novela, los norteamericanos invirtieron mucho dinero en el país y buscan cuidar a un presidente aliado, sobre todo de sí mismo, porque llegó al poder sin experiencia y con una fuerza política en construcción.

"Cualquier parecido con la realidad es culpa de la realidad", sostiene el autor sobre el efecto que suelen generar sus ficciones.

El método del escritor

Fernández Díaz explica que sus historias nacen de conversaciones con detectives y espías, pero que nunca utiliza ese material de forma literal. Toma una mirada, un gesto, una jerga o un modus operandi y con eso construye relatos inventados pero verosímiles. No habla del presente en esas tertulias: sus interlocutores le cuentan asuntos que ya prescribieron.

El autor aclara que no adivina el futuro. Sostiene que, después de años de trinchera periodística, es posible imaginar qué pasa en el lado B de la política argentina, gobierne quien gobierne.

La saga Remil se completó como trilogía en 2020. Después llegaron Cora, con una investigadora privada de barrio, y El secreto de Marcial, inspirada en su padre asturiano. Fernández Díaz creyó entonces que el espionaje político había terminado dentro de su obra. La charla con aquellos abogados lo convenció de lo contrario.