Juan Carlos Pallarols, reconocido orfebre de 83 años, está ultimando los detalles de un cáliz que entregará al Papa León XIV cuando el pontífice visite el país del 8 al 11 de noviembre. La pieza, forjada en su taller del centro histórico de Buenos Aires, combina oro, plata y bronce con fragmentos fundidos de municiones de la guerra de Malvinas (1982).
Una obra nacida del conflicto
El cáliz incorpora metal procedente de explosivos usados en el conflicto de 1982 entre Argentina y el Reino Unido. Según el propio artesano, la base está decorada con los símbolos de fe, esperanza y caridad. Acompaña una patena de diseño similar.
"Lo estamos haciendo para él y se lo vamos a entregar a él", declaró Pallarols en su taller.
Un esfuerzo colectivo
Pallarols afirma que un millón de personas de todo el país participaron, aunque sea con pequeños golpes de martillo. Un contador electrónico registra cada intervención, lo que permite estimar la cantidad de impactos en la pieza.
"Tenemos una idea bastante clara de la cantidad de golpes que se dan en la pieza", explicó.
Tradición familiar y desacuerdos recientes
La familia de Pallarols, de origen catalán, lleva trabajando para la Iglesia desde 1715. Según el artesano, sus antepasados han creado cáliz para cada papa de los últimos 150 años. Recientemente, el mandatario Javier Milei rechazó una propuesta del orfebre de incluir perros en el mango de un bastón, lo que provocó que el objeto fuera entregado a otro artesano.
El taller, ubicado en una casona del siglo XIX, está lleno de herramientas, candelabros y objetos históricos, entre los que destacan una réplica de la espada de José de San Martín y una rosa de plata regalada a la reina de Países Bajos.