La harina de soja argentina dejó de cotizar por debajo de la brasileña en el mercado FOB, una inversión de la tendencia habitual que se consolidó en las últimas semanas de octubre y que tiene una causa precisa: la inminente entrada en vigencia del reglamento 1115 de la UE-27 sobre Productos Libres de Deforestación, conocido como EUDR. El nuevo marco regulatorio europeo empieza a regir el 1 de enero de 2027 y exige a quienes comercialicen soja, carne vacuna, madera, cacao, café, palma aceitera y caucho en Europa demostrar que esos productos no salieron de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 y que cumplen con la legislación local.
El premio que nace de la trazabilidad
La ventaja argentina no es casual. El país ya reúne una masa crítica de productores adheridos a la plataforma Visec, que garantiza la trazabilidad de los embarques de harina de soja desde el campo hasta el puerto. Ese requisito es justamente el que pide el EUDR. En Brasil, en cambio, esa metodología no muestra un grado de avance comparable.
Esa diferencia se traslada a los precios FOB regionales, donde el producto argentino pasó a tener un premio por cumplir mejor una exigencia del mayor importador mundial de harina de soja. Según proyecciones del USDA, en el ciclo 2026/27 la UE-27 debería comprar 20,4 millones de toneladas sobre un total global de 86,0 millones, una cifra cercana a la que importarían todas las naciones del sudeste asiático en el período (22,1 millones de toneladas).
Cómo se movieron los precios
El fenómeno se fue armando desde septiembre. En ese mes los valores FOB argentinos comenzaron a acercarse a los brasileños hasta empalmarse. En la última semana de septiembre, en pleno proceso bajista, el FOB argentino sacó ventaja y luego volvió a equipararse en el primer tramo de octubre. En la segunda quincena de octubre se repitió la escena: un golpe bajista que castigó con más fuerza al FOB brasileño que al argentino, con una brecha entre ambos que llegó a superar el 4,0%. Se trata de un hecho inédito para esta época del año.
La situación del mercado FOB se refleja sin rodeos en el FAS argentino, en buena medida porque no está claro cuál será el volumen de la oferta paraguaya de soja disponible para la industria aceitera argentina en el primer semestre de 2027.
Paraguay también se mueve
Para cumplir con las exigencias de la UE-27, productores, agroexportadores y comercializadores de la cadena de la soja paraguaya desarrollaron una plataforma de trazabilidad propia: el Sistema de Identificación de la Soja para Exportación a la Unión Europea (SISE-UE). Hasta el momento se registraron en SISE-UE unas 800.000 hectáreas de soja, pero los administradores de la plataforma se encuentran en la etapa de verificación de las exigencias contempladas en el EUDR.
Con el reglamento europeo a la vuelta de la esquina, la trazabilidad dejó de ser un requisito administrativo y se convirtió en un factor que mueve precios en el mercado internacional de la harina de soja.