La posibilidad de que la carne de burro deje de ser una curiosidad y se convierta en un negocio con estructura propia tomó impulso en Catamarca. En los últimos días, la localidad de Santa María fue sede del tercer Congreso Nacional de Producción de Burros, un encuentro que reunió a criadores, investigadores y representantes de frigoríficos interesados en abrir una vía comercial para esta especie.

El organizador y veterinario Rogelio Allignani encontró en esta edición un motivo concreto para el optimismo: además de los habituales productores y académicos, esta vez se acercaron plantas faenadoras que ven una oportunidad exportadora. Entre ellas, representantes del frigorífico Infriba, con sede en Batán, una de las pocas instalaciones argentinas habilitadas para vender carne equina a Europa.

Una cadena que empieza a armarse

Las actividades se repartieron entre la Finca de Santa María, donde Allignani produce leche de burra, y la Estancia El Pichanal, en Famabalasto, dedicada a la cría de estos animales. El objetivo declarado del encuentro fue conectar a quienes crían en las provincias del norte con los actores que investigan, regulan, faenan y comercializan.

"Lo más importante, aparte de las charlas y de lo que se logró desde el punto de vista académico, es lo que estamos logrando con respecto a la finalidad, que era unificar todos los distintos eslabones de la cadena de producción", explicó Allignani.

Del congreso también participaron productores brasileños que trabajan con una industria orientada al mercado asiático, en especial China. Según el veterinario, esos visitantes llegaron desde el nordeste de Brasil y atraviesan una etapa más avanzada que la argentina.

"Están en una etapa posterior a lo que estamos nosotros ahora. Entonces nos enseñaron mucho sobre el camino a seguir", destacó.

Del animal suelto a la ganadería racional

El desafío que quedó planteado es si la Argentina puede organizar una oferta de burros en pie capaz de abastecer a una industria. Allignani resumió el proyecto en una idea: pasar de una actividad "totalmente extensiva y extractiva" a una producción ganadera racional.

Su planteo es que aprovechar los animales disponibles no alcanza para sostener una producción en el tiempo. El paso que falta, según el veterinario, es darle a la cría una organización ganadera y vincularla con una demanda que, asegura, ya se está manifestando.

"Armemos una cuenca", propuso Allignani. La idea supone reunir a los productores y coordinar una oferta en lugar de depender de operaciones aisladas, además de sumar a los demás actores de la comercialización.

"Ese es el futuro. El futuro es que pase el burro a ser una ganadería racional", sostuvo.

El stock del norte, en la mira

Entre los invitados estuvo María Cecilia Fermoselle, licenciada en Producción Animal y directora de Ganadería de Salta. Esa provincia y Jujuy concentran grandes stocks de burros, aunque no siempre en condiciones de integrarse a una cadena formal.

El encuentro dejó así una agenda abierta: aceitar la cría, coordinar una oferta estable y conectar ese trabajo con compradores externos. La presencia de frigoríficos exportadores en Santa María sugiere que, al menos del lado de la demanda, el interés empieza a tomar forma.