El pasado 13 de octubre de 2026, tres ganadores de la Medalla Fields se congregaron en la Royal Society de Londres para expresar su inquietud de que OpenAI y Anthropic puedan monopolizar el acceso a los resultados matemáticos generados por sus sistemas de inteligencia artificial.

Temores sobre la exclusión del conocimiento

La reunión se dio una semana después de que OpenAI anunciara la resolución de 377 problemas considerados entre los más difíciles de la disciplina. Los investigadores temen que esos hallazgos queden “encerrados tras muros de pago”, lo que obligaría a la comunidad a pagar por un chatbot para comprender la investigación. > "Es profundamente objetable que entidades privadas sean dueñas del conocimiento fundamental", señaló Martin Bridson, presidente del Instituto Clay de Matemáticas.

Ana Caraiani, del Imperial College, recordó que la restricción ya afecta a países como Rumanía, y que la mayoría de naciones se encuentran en la misma situación. Martin Hairer, también medallista, descartó que los modelos de código abierto puedan suplir a los más avanzados, calificándolos de “un enorme problema para la comunidad”.

Respuestas de las empresas y perspectivas

OpenAI y Anthropic anunciaron una contribución de USD 5 millones cada una a un fondo de la Fundación Simons, destinado a financiar el acceso a sus modelos para investigadores seleccionados. Sin embargo, la comunidad sigue sin una política clara de distribución.

"La IA podría inaugurar una era dorada de la matemática, siempre que los resultados se publiquen de forma completa y sin restricciones", afirmó Jon Keating, vicepresidente de la Royal Society.

Terence Tao, considerado uno de los matemáticos más influyentes, recordó que Anthropic paga a especialistas para redactar los hallazgos de sus modelos, lo que plantea la cuestión de quién controla la difusión de la ciencia.

Hasta el momento no se emitió un comunicado conjunto ni se fijó una nueva fecha para dialogar con las compañías, dejando la puerta abierta a futuras negociaciones.