Los empleados que incorporan inteligencia artificial a su rutina laboral extienden su jornada hasta 90 minutos más por día que quienes no la usan. La diferencia surge de un análisis de ActivTrak, firma que comercializa software de medición de actividad digital, difundido por Bloomberg el 2 de noviembre.
El estudio no se basa en encuestas: el equipo de investigación de la empresa, el Productivity Lab, procesó registros reales de uso de aplicaciones de 9.140 trabajadores de oficina en 467 compañías, entre el 1 de abril y el 25 de septiembre de 2026. Los usuarios de IA registraron jornadas de entre 8,42 y 9,08 horas diarias, contra 7,58 horas de los que prescinden de la herramienta.
Más horas, menos foco
El informe traza una distinción entre usuarios ligeros, que dedican menos de 10 minutos al día a la IA, e intensivos, que le asignan más de 45 minutos repartidos en al menos cinco sesiones diarias. Los segundos sostienen 37,8 minutos de concentración continua por sesión, mientras los primeros alcanzan 48,2 minutos: una brecha de 10,4 minutos, equivalente a un 22% menos de trabajo ininterrumpido.
La ubicación de la herramienta también incide. Cuando la IA está integrada en los programas de uso habitual, los empleados alternan de aplicación 0,6 veces por hora. Cuando funciona como asistente en el navegador, ese número trepa a entre 1,7 y 4,2 veces por hora, hasta cuatro veces más que quienes no usan IA. ActivTrak bautizó ese costo como el "impuesto de la silla giratoria".
"Los resultados pueden sugerir que los empleados aprovechan la capacidad liberada para asumir más tareas", plantea el informe, que de todos modos aclara que no demuestra que la IA sea la causa de las jornadas más extensas.
Reuniones cortas y un "tercer turno"
Los usuarios de IA destinan el 3% de su tiempo activo a reuniones, frente al 5% de quienes no la emplean. Pese a esa reducción, trabajan más horas: los intensivos suman unos 18 minutos diarios fuera del horario habitual, lo que el documento denomina un "tercer turno".
El efecto varía según el puesto. Los ingenieros de software, que suelen tener la IA incorporada en sus herramientas de programación, realizan el 16,8% de sus tareas de noche. Entre los gerentes de operaciones, que coordinan equipos a través de varias plataformas, esa proporción llega al 30,5%.
Antecedentes que no siempre coinciden
Otros trabajos académicos y privados llegaron a conclusiones parecidas, aunque no unánimes. Un análisis previo de la propia ActivTrak, con datos de 164.000 trabajadores en 1.111 empleadores, mostró que el tiempo en correo y mensajería se duplicó con creces tras la adopción de IA. En febrero, investigadores de la Universidad de California en Berkeley publicaron en Harvard Business Review un seguimiento de ocho meses en una tecnológica de 200 personas: los empleados resolvían más rápido, tomaban más tareas y estiraban la jornada, muchas veces por iniciativa propia.
Un trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER), con datos de uso del tiempo entre 2004 y 2023, vincula una mayor exposición de una ocupación a la IA con jornadas más largas y menos ocio, sobre todo donde los trabajadores tienen escaso poder de negociación. En sentido contrario, un experimento con 7.137 trabajadores de 66 empresas, publicado por la Asociación Económica Estadounidense, encontró que el 80% de quienes usaron la herramienta recortó dos horas semanales de correo y redujo el trabajo fuera de horario, sin cambios en la cantidad de tareas.
La adopción profunda sigue siendo minoritaria
ActivTrak recuerda que su informe de madurez del primer semestre de 2026 halló que solo el 2% de los trabajadores tiene la IA integrada de forma profunda en sus flujos de trabajo. Por eso recomienda priorizar la IA incrustada en las aplicaciones por sobre las herramientas independientes, para reducir la fragmentación y el costo de cambiar de ventana.