El juicio por el femicidio de Mariana Rivero, la joven uruguaya de 24 años cuyo cuerpo apareció desmembrado en 2023, entró en su tramo decisivo. La Fiscalía reclama para el acusado, su novio Luciano Ledesma, 30 años de prisión y 15 años de medidas de seguridad, la pena más alta que contempla el Código Penal de Uruguay. La imputación es por homicidio muy especialmente agravado por femicidio y vilipendio de cadáver, según la acusación que lleva adelante la fiscal Alicia Abreu.

El caso conmocionó al país por la crudeza del hallazgo: el cuerpo de Rivero fue encontrado 19 días después del inicio de la búsqueda, descuartizado y repartido entre bolsas junto a algunas de sus pertenencias. El policía que llegó primero al lugar describió la escena como un "rompecabezas" y se disculpó por la comparación, según la reconstrucción de las audiencias.

Una relación de control y vigilancia

Lo que comenzó como una amistad y siguió como noviazgo se transformó, del lado de él, en un vínculo de dominio permanente. Los testigos describieron un patrón: Ledesma vigilaba a Rivero, la extorsionaba y creaba perfiles falsos en redes sociales para hostigarla. Cuando ella intentaba cortar la relación, aparecían los insultos y las presiones.

La madre de la víctima contó que durante una visita de Mariana a Paysandú, en el litoral uruguayo, el acusado quería saber "todo lo que Mariana hacía" y la mantenía en videollamada incluso mientras ella comía. Una amiga relató que estuvo meses sin poder comunicarse con ella porque Ledesma le exigió que cortara los vínculos con otros hombres. También hubo una amenaza de suicidarse si ella terminaba la relación.

El acoso no se detenía con un bloqueo. Según los testimonios, el acusado buscaba otras vías: correos electrónicos, mensajes de texto y números alternativos. Una amiga de la infancia tuvo que ayudarla a cambiar las contraseñas de sus cuentas porque habían sido intervenidas. Otra vez, él aparecía en los mismos lugares que ella y después le escribía para que supiera que había estado ahí.

El último día y las pistas que armaron la acusación

El 20 de octubre de 2023 fue la última jornada en que Mariana fue vista con vida. Ese día había acordado con Ledesma que él pasara a retirar algunas de sus pertenencias de la casa. Su padre recibió un mensaje enviado desde el celular de ella que decía que había salido a comer con una amiga. Ese dato resultó central para la investigación: los registros de ambos teléfonos los ubicaban en el mismo sitio.

Las cámaras de videovigilancia sumaron más elementos. Mostraron a Ledesma desplazándose en bicicleta hasta la casa de su madre y luego viajando con una mochila rosada y una valija. Un taxista declaró haberlo llevado con ese equipaje y también con un bolso negro. La Fiscalía relacionó ese viaje con las filmaciones y con los registros telefónicos, y señaló que una de las bolsas que aparece en las imágenes fue hallada después en el lugar donde estaba el cuerpo.

El 8 de noviembre, 19 días después de la desaparición, Ledesma indicó dónde había dejado el cuerpo. Los efectivos entraron a un monte, removieron la tierra y, al ver el contenido de la bolsa, preservaron la escena. Allí había documentos de Mariana, la funda de su celular y un cuchillo. El perito que intervino sostuvo que el crimen no ocurrió en ese lugar.

Qué reveló la autopsia

La médica forense detalló que las lesiones se produjeron en momentos distintos. Mariana recibió un golpe en el rostro cuando todavía estaba viva y sufrió una lesión de degüello que la asfixió. El desmembramiento fue posterior. El relato del funcionario que realizó la pericia se interrumpía cada vez que tenía que mirar las imágenes, de acuerdo con la crónica de las audiencias.

El caso, ocurrido hace tres años, sigue marcando la agenda judicial uruguaya. La decisión sobre la pena para Ledesma quedará en manos del tribunal que evalúa los testimonios y las pruebas presentadas durante el juicio.