La visita del papa León XIV a la Argentina ya tiene fecha: 8 de noviembre. A la expectativa local se sumó el propio Vaticano, que replicó el análisis de un sacerdote agustino radicado en Buenos Aires y amigo personal del Pontífice, el padre Alejandro Moral, quien resumió el sentido del viaje con una idea central: el Papa llega como voz de unidad y diálogo.
Moral no es un observador cualquiera. Es español, de La Vid, y comparte con Robert Francis Prevost algo más que la orden religiosa: caminaron juntos durante doce años, cuando Prevost era prior general de los agustinos y él su vicario. Después, Moral condujo la orden de San Agustín entre 2013 y 2025. La amistad sigue intacta hasta hoy.
Una espera que se vive con alegría
El sacerdote contó que siguió de cerca la hospitalización del Papa y que rezó por su salud junto a muchos fieles. También lo vio recuperado en las apariciones públicas posteriores a la operación. Ahora, instalado en la capital argentina desde hace casi un año, describe el clima que se respira en el país a pocos días del arribo.
"La gente está muy contenta con la llegada del Papa. Se está preparando con la oración, se respira un clima de alegría", afirmó Moral.
La misma expectativa atraviesa a la comunidad agustiniana local, según relató. Muchos de sus integrantes no tuvieron ocasión de cruzarse con Prevost en sus visitas anteriores y celebran que el nuevo Pontífice provenga de la orden. "Esperamos poder encontrarnos con él", agregó.
Un diagnóstico del país y el rol del Pontífice
Moral reconoce que no vivió los años más duros de la crisis económica argentina, pero advierte un escenario de polarizaciones. Según su lectura, el Papa conoce esa realidad y por eso insiste en el diálogo como herramienta.
"El papa León lo sabe, él es una voz de unidad e invita siempre al diálogo", sostuvo.
En la misma línea, anticipó que los discursos y el pensamiento del Pontífice apuntarán a buscar el bien común, con Cristo en el centro, en un contexto donde "hay mucha gente que sufre".
A sus 71 años, Moral eligió un camino de bajo perfil: dedicar sus últimos años a la meditación, la contemplación y la visita a enfermos, con tareas en una parroquia del barrio porteño de Palermo. Esa decisión, según el material difundido, dialoga con una de las claves del magisterio de León XIV, expresada en la misa con los cardenales en la Capilla Sixtina: hacerse pequeño para que Cristo sea conocido.
La huella agustiniana en el país
La presencia de la orden de San Agustín en Argentina reúne cuatro comunidades y dieciocho religiosos de siete países, distribuidos entre Buenos Aires, Mendoza, Salta y Santa María, en Catamarca. Su labor se concentra en escuelas y parroquias.
Prevost, en sus años como superior general, recorrió esas comunidades. En 2004 se encontró en Buenos Aires con Jorge Mario Bergoglio y tres años más tarde participó de la reunión de la Organización de los Agustinos de América Latina y el Caribe (OALA), que incluyó una peregrinación a Luján.
Sobre lo que dejará la visita, Moral evitó pronósticos. Sí planteó que cada viaje del Papa deja "un programa para seguir adelante, para caminar con Cristo", en un marco de fraternidad. La cuenta regresiva hacia el 8 de noviembre ya está en marcha.