El Poder Ejecutivo envió este lunes a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Competitividad Financiera, un texto de 240 artículos que reescribe buena parte de las reglas del mercado de capitales, los instrumentos de crédito y las garantías, además de tocar normas tributarias. La iniciativa lleva las firmas de Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli, los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, y la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, y retoma la agenda que el presidente había anticipado en julio.
El mensaje que acompaña el proyecto sostiene que el objetivo es quitar "restricciones injustificadas que obstaculizan el acceso y el ejercicio de actividades económicas y profesionales", además de impulsar la competencia y reforzar la "seguridad jurídica y la libertad económica".
Qué cambia en el mercado de capitales
El eje más visible es la reforma de la Ley de Mercado de Capitales N.º 26.831. El texto admite de manera explícita que los valores negociables se emitan, se guarden, se transfieran y se operen con tecnologías de registros distribuidos —el mecanismo conocido como blockchain— o con sistemas equivalentes.
Para habilitarlo, exige condiciones de seguridad, inmutabilidad, trazabilidad e identificación del emisor. A la vez, esos instrumentos quedarían liberados de la obligación de estar depositados en un agente depositario central o de negociarse sí o sí en mercados autorizados, aunque seguirán bajo la reglamentación de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La norma también incorpora una figura nueva: los "Otros Ámbitos de Negociación Autorizados". En ese espacio podrían operar plataformas digitales, aplicaciones móviles y sistemas de registros distribuidos gestionados por Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) que la CNV habilite. Lo que se negocie allí tendrá, a todos los efectos legales, el mismo tratamiento que una operación en un mercado autorizado.
El reparto entre el BCRA y la CNV
El proyecto traza una frontera entre los dos reguladores. El Banco Central mantendría sus facultades sobre pagos, liquidación y compensación cuando haya pesos o divisas de por medio. La CNV tendría competencia exclusiva en la emisión, el registro y la negociación de valores negociables tokenizados.
El mensaje presidencial lo resume con una fórmula propia: "el Banco Central de la República Argentina custodia el dinero y los pagos, mientras que la CNV custodia la inversión y los valores".
Garantías más amplias y foco en las PyMEs
Más allá de la reforma bursátil, el texto reescribe normas sobre pagarés, cheques, tarjetas de crédito, prendas, warrants, fondos comunes de inversión, fideicomisos, obligaciones negociables, facturas de crédito electrónicas y financiamiento colectivo. También prevé ajustes en la Ley del Impuesto a las Ganancias para ciertos certificados de depósito de acciones.
Uno de los puntos centrales es la ampliación de lo que puede funcionar como respaldo de un préstamo. El Ejecutivo propone que activos hoy con uso limitado en el crédito pasen a ser garantía disponible. En esa línea, el proyecto define a los activos digitales, los derechos de propiedad intelectual, las acciones, las cuotas sociales y determinados créditos contractuales como bienes que podrán ser objeto de prenda fija.
El texto también modifica el régimen de letras de cambio y pagarés, con la posibilidad de que esos documentos se emitan con montos ajustables. Se trata de un cambio pensado para el financiamiento de las PyMEs, que suelen depender de estos instrumentos para cubrir capital de trabajo.
El proyecto había sido anticipado por Milei en julio y ahora queda en manos de Diputados, donde deberá atravesar el debate en comisiones antes de llegar al recinto.