En el primer semestre de 2026, los sectores agropecuario, petrolero y minero de Argentina enviaron US$ 1.276 mil millones en utilidades, tras no haber girado nada el año anterior. El recién aprobado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) autoriza a los proyectos adheridos a no convertir esas divisas en el mercado local hasta que decidan hacerlo.
Concentración de la exportación
Un estudio de los economistas Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, titulado Extractivismo: la disputa por los dólares y la renta, muestra que 24 compañías concentran 38 % de las exportaciones argentinas. Estas empresas, que operan en agro, litio, minería y hidrocarburos, poseen una posición estratégica para la generación de divisas.
Principales exportadores
En 2025, las ocho firmas con mayor facturación al exterior fueron: la estadounidense Cargill (US$ 5.265 mil millones), Viterra (US$ 5.236 mil millones), Aceitera General Deheza (US$ 4.215 mil millones), la francesa LDC (US$ 3.880 mil millones), la china Cofco (US$ 3.826 mil millones), Bunge (US$ 3.113 mil millones), Molinos Agro del grupo Pérez Companc (US$ 2.225 mil millones) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (US$ 1.551 mil millones).
"La inserción exportadora, por sí misma, no garantiza que los recursos generen nuevas capacidades productivas", afirman García Zanotti y Schorr.
Riesgo de fuga de capitales
El informe advierte que la salida de divisas no se limita a la venta de materias primas; también se canaliza mediante dividendos, préstamos intra-empresa y filiales en paraísos fiscales. La caída de Vicentin favoreció a Glencore, a través de Oleaginosa Moreno, a captar participación en la importación temporal de soja paraguaya, un esquema que permite procesar el grano sin aranceles y deducir su valor de la base de retenciones.
Control extranjero del litio
En el sector del litio, la mayor parte del capital pertenece a empresas internacionales: Minera del Altiplano está bajo la británica Rio Tinto; Sales de Jujuy combina Rio Tinto (67 %) y la japonesa Toyota Tsusho (25 %); y Minera Exar es controlada por capitales chinos.
El RIGI podría profundizar esta tendencia al eximir a los proyectos de la obligación de repatriar sus ganancias, lo que, según los autores, “puede condicionar significativamente el diseño y la implementación de las políticas públicas”.