Tomás Etcheverry, clasificado en el puesto 29 del ranking mundial, debutará en el Masters 1000 de París este fin de semana. El argentino de 27 años intentará romper una serie de cinco derrotas consecutivas y se enfrentará al ruso Andrey Rublev, número 22 del ranking, en su primer partido del torneo.

Un debut con mucho en juego

Etcheverry llegó a París tras salidas tempranas en los torneos de Hangzhou, Tokio, Shanghai, Almaty y Viena. En dobles obtuvo buenos resultados, pero en individuales no logró consolidar victorias. "En dobles nos fue bien, en singles no", admitió el jugador.

"Es un privilegio estar aquí y una oportunidad para cambiar la narrativa", declaró Etcheverry antes del inicio.

El argentino acumula 21 triunfos y 32 derrotas en la categoría de Masters 1000, con apariciones en octavos de final en Miami, Monte-Carlo y Madrid. Sin embargo, en 2023, 2024 y 2025 cayó en la segunda ronda del mismo torneo.

Un año de altibajos

Durante la temporada 2026, Etcheverry registró 26 victorias y 27 derrotas, describiendo su campaña como "una temporada irregular" con momentos destacados y otros de frustración. "Quedan dos semanas y quiero sumar la mayor cantidad de puntos posible", comentó, apuntando a terminar el año en una posición más alta.

El argentino también recordó su título en el ATP 500 de Río de Janeiro, que le permitió romper una racha de finales perdidas en Santiago 2023, Houston 2023 y Lyon 2024.

Rublev y el homenaje a Monfils

El próximo rival, Rublev, es un jugador agresivo que golpea la pelota con potencia. Etcheverry, que mantiene un historial de 1-1 contra él, señaló: "Necesito mantener mi juego y observar sus últimos movimientos para adaptarme".

En paralelo, el torneo rinde tributo a Gaël Monfils, quien se retiró prematuramente por motivos personales. Etcheverry expresó su respeto: "Es un ícono dentro y fuera de la pista. Le deseamos lo mejor y que supere esta etapa".

"Monfils merece todo el reconocimiento por su aporte al tenis", afirmó Etcheverry.

Con la mirada puesta en los próximos partidos, el argentino espera que el cambio de superficie y de pelotas en París le brinde la ventaja que necesita para cerrar el año con mejor puntuación.