Julián Aprea mide 2,11 metros y hace 23 años que juega al básquetbol de manera profesional sin interrupciones. Hoy defiende la camiseta de River, el club del que es hincha, y a los 38 años encara el cierre de su carrera mientras desarrolla un costado menos conocido: el de creador de contenido, con un canal de viajes en YouTube y entrevistas a famosos e influencers.

Nacido en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987 y criado en Caballito, Aprea no llegó al básquet por vocación temprana. De chico era arquero en el Club Italiano de su barrio y se pasaba los sábados atajando en el complejo El Andén. "Le decía a la gente que quería atajar y con tal de que no atajara otro, me dejaban a mí", recuerda sobre esa época.

Del arco a la naranja

El cambio de rumbo tuvo un empujón físico y otro familiar. Su hermano mayor lo acercó a la NBA y, a los 14 años, el estirón lo llevó de 1,87 a 2,01 metros: el arco le quedó chico y la coordinación también se modificó. A eso sumó su incomodidad con el ambiente del fútbol. "Era muy crudo. A los 12 años me trataban de usted", contó.

El básquet le ofreció lo que buscaba. En la secundaria tocaba la batería en una banda de rock y un amigo del guitarrista lo invitó a probarse en Ferro. Con 17 años y 2,07 metros ya entrenaba con la primera del equipo de Caballito. Poco después llegó el salto a Boca, en la Liga Nacional A, y en su primera temporada se consagró campeón con el Xeneize en la 2006/2007, con la Copa Argentina, la Liga Sudamericana y la Liga Nacional. "Casi tres años atrás había arrancado a jugar al básquet", repasa.

Un quiebre personal y el desembarco en YouTube

La carrera lo llevó a recorrer el país, con buenos momentos deportivos y otros frustrantes. Un instante de introspección le permitió dar un giro y, por una casualidad, empezó a grabar sus viajes para compartirlos en YouTube. En una segunda búsqueda como creador de contenido encontró su camino en las entrevistas a famosos e influencers, y asegura que tiene varios proyectos en carpeta.

"Soy más un director de cine frustrado que un basquetbolista. Me tira más por lo artístico", define Aprea, que también se permite bromear sobre su paso por el club de la Ribera: "No fue fácil ponerme esa camiseta".

Con el retiro profesional cada vez más cerca, el basquetbolista combina los entrenamientos con la producción de contenido y planea nuevos formatos mientras sigue en actividad con la camiseta del Millonario.