Nicolás Otamendi salió de la Bombonera con la voz temblorosa y una catarata de críticas. Tras la derrota 1-0 de River ante Boca en el superclásico, el capitán apuntó contra el árbitro Nicolás Ramírez, el VAR y la conducción del fútbol argentino. Lo hizo sin nombrar a Claudio “Chiqui” Tapia, pero con un mensaje que se entendió dirigido al presidente de la AFA.
“Al fútbol argentino no le están dando prestigio, se está arruinando”, sostuvo Otamendi. Y agregó: “El próximo torneo que designen quién va a ser el último campeón y directamente no competimos”.
El VAR, en la mira
El defensor también cargó contra la tecnología. “Tienen que ayudar al árbitro. Si la jugada pide ser analizada, la siguiente no tiene que salir rápida. Para algo está el VAR”, reclamó. Su frase más filosa: “Es como que están comiendo pochoclos y tomando Coca. No es así”.
En la misma línea, Gonzalo Montiel enumeró jugadas puntuales para marcar un supuesto doble criterio. “La de Blanco es igual que la mía, pero a él le saca amarilla y a mí me expulsa”, señaló el lateral, que vio la roja directa por una plancha. También mencionó dos penales claros a Otamendi y varias amarillas que, según él, debieron ser rojas.
Autocrítica y contexto
Otamendi reconoció que River no jugó bien. “Quizás River no jugó como tenía que haberlo hecho, pero no se midió con la misma vara para un equipo y otro”, afirmó. El capitán insistió en que el árbitro “perdió el control del partido” y que las decisiones condicionaron el desarrollo.
Montiel, por su parte, explicó por qué tardó cinco minutos en salir tras la expulsión: “Estaba esperando que por lo menos revisaran mi jugada. El cuarto árbitro no sabía qué decir ni cómo explicarme”.
La derrota deja a River con una nueva frustración en un superclásico y con un reclamo que excede lo deportivo. Las declaraciones de Otamendi y Montiel se suman a las de Leonardo Ponzio, que también había cuestionado el arbitraje y la influencia del VAR. El malestar en Núñez apunta directamente a la conducción de la AFA y al manejo de la tecnología en los partidos decisivos.