A principios de septiembre de 2026, tres excursionistas de 20 años originarios de Roseville, California, fueron rescatados tras pasar una noche perdidos en el Monte Shasta porque siguieron una ruta diseñada por el chatbot Gemini de Google.
Los jóvenes llegaron a la cumbre alrededor de las 7:30 p.m., mucho después del horario recomendado para el descenso. Con escasa comida y una rodilla lesionada, intentaron volver en la oscuridad y se extraviaron al día siguiente.
El Servicio Forestal de EE.UU. y la oficina del sheriff del condado de Siskiyou coordinaron la operación de rescate, que culminó con la localización de los tres al amanecer.
"Muchos llegan sin preparación o sin investigar nada. A estos chicos hay que reconocerles que lo intentaron", señaló Nick Meyers, responsable del centro de escalada y avalanchas del Monte Shasta.
Meyers añadió que su equipo había observado situaciones similares: una turista instaló su carpa bajo un letrero de "prohibido acampar" tras recibir la indicación de una IA, y otro excursionista siguió un mapa generado por IA que invertía la posición de los accidentes geográficos.
Otros rescates vinculados a IA
En Columbia Británica, el adolescente de 16 años Bryce Vincent Gowryluk utilizó el chatbot Claude de Anthropic para planificar una ruta desde el monte Grouse hasta el Crown. La IA lo dejó atrapado en una cornisa de 520 m y tuvo que ser evacuado en helicóptero.
En los Tatras polacos, dos excursionistas lituanos pidieron a ChatGPT un camino rápido al valle de los Cinco Lagos. El bot los dirigió por el paso Świnicka Ławka, una zona sin experiencia de escalada para ellos, y fueron rescatados por el servicio voluntario TOPR el 4 de julio.
Expertos advierten sobre los riesgos de los chatbots
El superintendente del Parque Nacional Grand Teton, Chip Jenkins, informó que el uso de IA para planificar excursiones pasó de “cero a 26 %” entre los visitantes en el último año, aunque las llamadas de rescate no han aumentado de forma drástica.
Según el profesor de informática Chris Flathmann (Universidad de Clemson), los chatbots pueden “alucinar”, es decir, ofrecer datos falsos con aparente certeza, lo que lleva a los usuarios a una “rendición cognitiva”.
"Cuando las personas trabajan con sistemas de IA, pueden meterse tanto que dejan de pensar críticamente", explicó Flathmann.
Las autoridades siguen monitoreando la tendencia mientras advierten que la confianza ciega en recomendaciones automáticas puede poner en riesgo a excursionistas sin experiencia.