Una cuenta de WhatsApp en manos de otra persona no solo deja a la vista chats, fotos y documentos: también permite hacerse pasar por el dueño para pedir plata a sus contactos. Detectar la intrusión a tiempo y recuperar el control depende de revisar algunas señales puntuales y de aprovechar las herramientas de seguridad que la aplicación de Meta ya trae incorporadas.

La urgencia tiene motivo. Quien entra a un perfil conoce el historial de cada conversación y puede usar esa confianza previa para pedir transferencias urgentes, solicitar códigos o enviar enlaces fraudulentos con la identidad de la víctima.

Las pistas que conviene mirar

El aviso más frecuente es que la aplicación pida verificar otra vez el número de teléfono sin que el usuario haya cambiado de celular. Esa situación puede indicar que alguien intenta registrar la cuenta en un equipo distinto.

Los códigos que llegan por SMS son el botín más buscado por los atacantes. Los consiguen con mensajes engañosos, llamadas o haciéndose pasar por otra persona. La regla es simple: ese código no se comparte con nadie, ni siquiera si quien lo pide dice ser un familiar, una empresa o el soporte técnico.

Otra alerta aparece del lado de los contactos. Si amigos o parientes cuentan que recibieron fotos, enlaces o pedidos de dinero que el dueño de la cuenta nunca mandó, es probable que un tercero esté operando el perfil. En varios casos el intruso busca convencer a varias personas de que necesita una transferencia inmediata o un código para entrar a otro servicio.

También vale revisar si la foto de perfil, el nombre, el estado o la descripción cambiaron sin autorización. Esos retoques pueden servir para disimular la intrusión o para que la estafa resulte más creíble ante los contactos.

Dispositivos vinculados: dónde queda el rastro

WhatsApp permite conectar la misma cuenta a computadoras, tabletas y otros equipos a través de la función de dispositivos vinculados. Esa herramienta habilita WhatsApp Web, pero también deja las conversaciones expuestas si una sesión quedó abierta en una computadora compartida o en un equipo ajeno.

Para controlarlo hay que abrir la app, entrar en "Ajustes" o en el menú principal y seleccionar "Dispositivos vinculados". Ahí aparece el listado de equipos con acceso a la cuenta. Si hay uno desconocido, la sesión debe cerrarse en el momento. Esta revisión permite detectar accesos que no siempre generan mensajes raros ni cierres de sesión en el teléfono principal.

Las señales que justifican una revisión son: cierre inesperado de la aplicación, pedido de verificación del número sin motivo, mensajes que el usuario no escribió, cambios en la foto o el nombre, contactos que reciben solicitudes de dinero y equipos desconocidos en la lista de vinculados.

Cómo recuperar el control

Ante la sospecha de que alguien tomó la cuenta, el primer paso es reinstalar WhatsApp desde la tienda oficial de aplicaciones. Al abrirla de nuevo hay que registrar el número propio y completar la verificación con el código que llega por SMS. Ese procedimiento suele desconectar a quien haya activado la cuenta en otro dispositivo.

Si durante el registro aparece un pedido de PIN de verificación en dos pasos que no corresponde al dueño, hay que recurrir a las opciones de recuperación que ofrece la aplicación. Ese PIN de seis dígitos funciona como barrera adicional y conviene tenerlo activado de antemano.

Con el acceso recuperado, el paso siguiente es avisar a los contactos más cercanos. El mensaje tiene que aclarar que cualquier pedido de dinero, código o enlace enviado durante el periodo de intrusión pudo ser fraudulento. Avisar rápido reduce las chances de que otros caigan en la estafa.

La verificación en dos pasos y la revisión periódica de los dispositivos vinculados son las dos herramientas que la app pone a disposición para evitar que la historia se repita.