La falta de electricidad dejó de ser solo un problema de luz en Cuba: ahora también corta el agua. Los apagones constantes impiden que las bombas funcionen con regularidad y el suministro se interrumpe para casi el 29 por ciento de la población de la isla, según los datos difundidos sobre la situación del servicio.

Cuando el agua no llega por la red, las familias salen a buscarla. Los vecinos llenan bidones y los trasladan a mano hasta sus casas. Otra salida, para quienes pueden costearla, es perforar un pozo privado y extraer el agua por cuenta propia.

El bombeo depende de la energía

El sistema de abastecimiento necesita electricidad para impulsar el agua hacia las viviendas. Por eso cada interrupción del fluido eléctrico se traduce, en cadena, en una interrupción del servicio domiciliario. La irregularidad del bombeo es la que explica por qué el problema afecta a una porción tan amplia de la población.

Ante ese escenario, el acarreo manual de bidones se volvió una rutina para muchas familias, que deben resolver por su cuenta lo que antes llegaba por cañería. Las perforaciones privadas aparecen como la alternativa de quienes tienen recursos para hacer ese gasto.

Un problema que se acumula

La crisis del agua en Cuba no se limita a una jornada de cortes: se repite mientras las fallas eléctricas sigan condicionando el bombeo. La combinación de ambos factores deja a casi tres de cada diez cubanos dependiendo de bidones o de pozos propios para conseguir el recurso básico.