El 31 de octubre de 2026, la bolsa de granos de Rosario no publicó una cotización para el girasol, aunque productores y exportadores siguen vigilando la evolución del sector.

Demanda externa en alza

El interés global por el aceite de girasol se mantiene creciente, lo que genera expectativas positivas entre los agricultores argentinos. Este impulso externo favorece la perspectiva de mayores volúmenes de exportación.

Obstáculos logísticos y costos

La cadena de transporte enfrenta dificultades: la inflación y el encarecimiento del transporte elevan los costos operativos, reduciendo la rentabilidad de los exportadores. Además, la infraestructura sigue presentando cuellos de botella que retrasan la salida del producto.

Condiciones de producción y competencia

En varias regiones del país el clima ha sido propicio, lo que podría traducirse en una cosecha de girasol superior a los registros históricos si se mantiene la estabilidad. Sin embargo, la soja y el maíz continúan compitiendo por la superficie sembrada, y sus precios volátiles hacen que algunos productores reconsideren sus decisiones de siembra.

Riesgos sanitarios y oferta futura

Plagas y enfermedades afectan ciertos cultivos, lo que podría limitar la oferta disponible en el mercado interno y externo. Los analistas advierten que cualquier deterioro en la salud de los cultivos impactará directamente en los precios.

A falta de una cifra oficial, los valores de referencia en puertos y cámaras continúan fluctuando según la oferta y la demanda. Los operadores del mercado recomiendan seguir de cerca las actualizaciones diarias para anticipar posibles movimientos de precios.