El 29 de octubre de 2026, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales (UATRE) reunió a representantes del sector agropecuario en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para anunciar una nueva herramienta de certificación. La iniciativa, desarrollada junto a la asociación civil CRISOL, busca validar el cumplimiento de la legislación laboral y de derechos humanos de los productores de soja y carne que exportan a la Unión Europea, complementando la trazabilidad ambiental ya exigida por VISEC.

Marco regulatorio

El Reglamento UE 2023/1115 establece, en su artículo 3, que los suministradores deben demostrar que respetan las normas laborales del país de origen. Hasta ahora, el foco de los exportadores argentinos se había centrado en la prohibición de la deforestación desde 2020, pero la normativa europea también exige garantías sociales.

Funcionamiento de la constancia

Según explicó Margarita Carratú, presidenta de CRISOL, la constancia de legalidad será emitida tras una visita técnica de personal de la UATRE a cada lote. Durante la inspección se revisarán veinte preguntas estructuradas y se recopilarán fotografías o documentos que evidencien: registro laboral, seguridad social, jornada y descansos, prevención del trabajo infantil, condiciones de salud y seguridad, uso de equipos de protección, contratos con terceros, seguros de accidentes y respeto a comunidades locales.

"Será una verificación rigurosa con enfoque de mejora continua", afirmó Carratú.
"Si el productor carece de la documentación requerida, lo acompañaremos para que alcance el estándar", añadió.

El proceso no será punitivo; la intención es ofrecer apoyo para que los productores ajusten sus prácticas y obtengan la certificación necesaria para acceder al mercado europeo.

Reacciones del sector

Nicolás Pino, de la Sociedad Rural Argentina, señaló que la herramienta representa "un paso importante para alinear la cadena productiva con los requisitos internacionales". Además, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y VISEC colaboraron en el diseño institucional de la constancia, garantizando su consistencia con la trazabilidad ambiental.

Se espera que la primera ronda de certificaciones comience a finales de este año, permitiendo a los exportadores presentar la constancia junto al certificado de origen libre de deforestación.