El presidente Nayib Bukele negó que sus fuerzas hayan efectuado bombardeos en Haití y precisó que los helicópteros de ataque arribaron al país el 29 de octubre, tras la denuncia de una organización de la diáspora haitiana.
Negación de ataques aéreos
"¿Bombas? Nuestra misión ni siquiera dispone de bombas", afirmó Bukele en respuesta a la acusación.
El mandatario sostuvo que, hasta la fecha, los helicópteros no han realizado ninguna operación y que las alegaciones de bombardeos son infundadas. Además, calificó a los grupos que emitieron la denuncia como "presiones al servicio de criminales y cárteles".
Misión de rescate y magnitud del despliegue
El contingente salvadoreño, ampliado a más de 2,000 efectivos, tiene como prioridad localizar a cuatro aerotécnicos desaparecidos desde el 18 de octubre, cuando fueron emboscados cerca de Croix-des-Bouquets. La operación busca tanto su rescate como reforzar la seguridad ante la crisis institucional haitiana.
El gobierno de El Salvador asegura que la presencia militar se realiza en coordinación con el primer ministro haitiano Alix Didier Fils-Aimé, y que no constituye una invasión, sino una ayuda puntual.
Reacción de la organización haitiana
"Nuestras familias nos dicen que se esconden debajo de las camas", escribió el fundador de la agrupación, Harvey Dupiton, en una carta abierta al secretario general de la ONU.
Dupiton acusó a las tropas de atacar barrios civiles desde el 22 de octubre con helicópteros armados, alegando que la población vive bajo constante temor.
Perspectivas y riesgos
Especialistas advierten que la escala del contingente, comparable a la fuerza previamente asignada por la ONU, podría desencadenar enfrentamientos directos con las bandas criminales que operan en el territorio haitiano.