Miles de personas salieron a la calle este sábado en Alemania para pedir una educación mejor financiada y alivio frente al encarecimiento de la vida. La movilización, impulsada por el colectivo "Gen Z regelt" ("La Generación Z toma las riendas"), se desplegó en 34 ciudades, con epicentros en Berlín, Fráncfort y Múnich. En Hamburgo hubo un episodio de tensión: los antidisturbios dispersaron a manifestantes con gas pimienta.
La jornada se enmarca en una seguidilla de protestas juveniles que recorrió Europa este año. En Serbia, el activismo estudiantil fue clave para sacar del poder por la vía electoral al dirigente que gobernaba desde hacía años. En Francia, en cambio, las marchas derivaron en disturbios y saqueos.
Convocatoria fuerte, pero menor a la prometida
Los números oficiales de la tarde del sábado mostraron una participación bastante más baja que la que habían anticipado los organizadores. Las policías de Fráncfort, Múnich y Berlín contabilizaron en conjunto unos 6.000 manifestantes, mientras que la web del colectivo había registrado cerca de 36.000 anotados. La expectativa inicial del movimiento era de 182.000 personas.
El reclamo central pasa por el rechazo al servicio militar obligatorio y por más inversión educativa. Según los organizadores, los jóvenes alemanes cargan con costos crecientes en un contexto económico complicado para la mayor economía del continente.
"El Gobierno no ha dado ninguna respuesta a nuestras preocupaciones, salvo seguir aplicando recortes e imponiéndonos más cargas", sostuvo Steve, un joven de 18 años que iba a hablar en la concentración de Múnich, en referencia al canciller Friedrich Merz. Y agregó: "Seguiremos ejerciendo nuestro derecho fundamental de reunión hasta que deje de ignorarnos".
Alerta oficial y comercios a resguardo
Las autoridades esperaban una jornada mayormente pacífica, en coincidencia con los festejos de Halloween, aunque advirtieron sobre posibles intentos de grupos extremistas de capitalizar la protesta. Desde el Ministerio Federal del Interior señalaron que sectores de la izquierda radical alemana y organizaciones vinculadas a movimientos extremistas extranjeros confluyeron para sumar apoyos.
"Todos tenemos en la mente esas imágenes de Francia: saqueos, casas incendiadas, vehículos policiales en llamas y agresiones a agentes de policía", afirmó Roman Poseck, ministro del Interior del estado de Hesse, con capital en Fráncfort. "Francia no debe servir de modelo en este sentido".
Por precaución, varios comercios de distintas ciudades tapiaron vidrieras y programaron cierres anticipados, incluso sobre el Kurfürstendamm, la avenida comercial más exclusiva de Berlín.
Quién está detrás de la convocatoria
La amplitud de grupos políticos y de la sociedad civil que participan abrió interrogantes sobre el verdadero liderazgo juvenil de la campaña. La BSK, organización nacional que reúne a estudiantes secundarios, tomó distancia de la iniciativa y convocó a una protesta propia para el 20 de noviembre.
"Nos distanciamos de 'Gen Z regelt', pero no de los propios estudiantes, que tienen preocupaciones legítimas", dijo el jueves la secretaria general de la BSK, Amy Kirchhoff.
El trasfondo es estructural: Alemania intenta reactivar su crecimiento y enfrenta una presión creciente sobre las pensiones y los servicios públicos a medida que se jubila la generación del baby boom y se reduce la población en edad de trabajar. Sean Baker, estudiante de la Universidad Técnica de Berlín, anticipó que se sumaría a la marcha para visibilizar ese escenario.