Los gobiernos de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón volvieron a exigir este viernes la desnuclearización completa de Corea del Norte, en una reunión de cancilleres realizada en Atlanta en el marco de la cumbre del G20. Del encuentro participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; su par surcoreano, Cho Hyun; y el ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi.

Según informó el Departamento de Estado, los tres funcionarios coincidieron en la necesidad de sostener la presión sobre Pyongyang y respaldaron la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. En ese marco, se comprometieron a impulsar la "aplicación plena" de las sanciones, que incluyen la prohibición de financiar los programas norcoreanos de armas nucleares y misiles balísticos.

El trasfondo: un posible cara a cara entre Trump y Kim

La reunión se produjo en medio de versiones sobre un eventual encuentro entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un, que podría concretarse durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para el próximo mes en China. La Casa Blanca ya intentó en varias oportunidades abrir un diálogo con Pyongyang por el programa nuclear, sin resultados. En paralelo, Washington redujo la escala de los ejercicios militares conjuntos con Seúl.

El régimen norcoreano, en tanto, mantiene una postura contraria al desarme. A pesar de las sanciones internacionales, Corea del Norte incorporó a su legislación su condición de potencia nuclear y sostiene de manera reiterada que su arsenal atómico es permanente e irreversible. Además, cuenta con el respaldo de Rusia y China, según el texto difundido.

La advertencia del OIEA

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó el pasado 10 de septiembre que Corea del Norte construyó una nueva instalación de enriquecimiento de uranio en el complejo nuclear de Yongbyon, con capacidad para hasta 28 cascadas de centrifugadoras, y puso en funcionamiento una planta ampliada en Kangson, cerca de Pyongyang.

El informe, fechado el 28 de agosto y elaborado con imágenes satelitales y fuentes abiertas, señala que las operaciones en la ampliación de Kangson comenzaron en enero. El organismo identificó el nuevo edificio de dos plantas de Yongbyon tras comparar fotografías difundidas por medios estatales norcoreanos —correspondientes a una visita de Kim Jong-un a comienzos de junio— con imágenes satelitales tomadas durante la construcción. Se trata de la segunda planta de enriquecimiento dentro del complejo.

El OIEA no tiene inspectores en territorio norcoreano desde 2009, cuando Pyongyang expulsó al personal técnico tras el fracaso de las negociaciones sobre su programa atómico. La planta ampliada de Kangson funciona en un anexo construido en 2024. El organismo advirtió que la actividad en esa instalación y en el nuevo edificio de Yongbyon infringe las resoluciones del Consejo de Seguridad, que prohíben a Corea del Norte desarrollar tareas vinculadas al enriquecimiento de uranio.

"La continua operación de las instalaciones de enriquecimiento en Kangson y Yongbyon, y la reportada mayor expansión de la producción de material nuclear apto para armas por parte de la República Popular Democrática de Corea, es motivo de seria preocupación", afirmó el director general del organismo, Rafael Grossi, ante la junta de gobernadores.

Un historial de ensayos y retiros

Corea del Norte abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear en enero de 2003, después del colapso de un acuerdo con Estados Unidos. Desde entonces, realizó seis ensayos nucleares. Analistas y la agencia de inteligencia surcoreana consideran que Kim pudo haber transmitido a Beijing la postura norcoreana ante posibles conversaciones con Trump durante una visita reciente a Dandong, ciudad china próxima a la frontera.