El senador Flávio Bolsonaro volvió a mostrarse públicamente este viernes, desde Estados Unidos, después de dejar Brasil tras el balotaje que ganó Luiz Inácio Lula da Silva. En una transmisión de unos 20 minutos por Instagram, el ex candidato del Partido Liberal (PL) negó que su partida sea una señal de debilidad y dejó abierta la puerta a una nueva postulación presidencial antes de 2030.
"No me refiero a 2030, no, me refiero a antes", afirmó el legislador, que agradeció los cerca de 60 millones de votos que reunió en la segunda vuelta. Según dijo, ese respaldo le da "mucha fuerza, mucha lucidez e incluso más valor" para volver a competir por la presidencia.
La salida del país y la versión de la persecución
Flávio Bolsonaro contó que tomó la decisión de irse después de hablar con su esposa, Fernanda Bolsonaro, y de visitar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que estaba bajo arresto domiciliario desde el lunes. Según su relato, agentes de la Policía Federal se presentaron en ese lugar para informarle que el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), había ordenado cancelar sus pasaportes.
"Entonces lo miré a la cara y le dije: 'Papá, la persecución ha comenzado'", relató. De acuerdo con su versión, el exmandatario le respondió: "Ya sabes adónde quieren llegar con esto, ¿verdad?". El senador sostuvo que temía ser usado "como moneda de cambio para algún interés dentro del sistema" y aseguró que no se sometería a esa situación.
Críticas al rival, al TSE y al resultado
El ex candidato acusó a Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), de haber usado recursos del Estado durante la campaña, entre ellos el aumento del monto de la Bolsa Familia en la previa de los comicios. Para graficarlo, comparó la elección con un partido de fútbol: "Hubo varios goles marcados con la mano que mi oponente anotó y que no fueron anulados por el VAR", dijo, en alusión al árbitro asistente de video.
También puso en duda la proclamación de los resultados por parte del Tribunal Superior Electoral (TSE) y volvió a hablar de un supuesto fraude, aunque no presentó pruebas. Según planteó, un resultado adverso para Lula en la segunda vuelta habría sido "matemáticamente imposible".
"Puedo ser muchas cosas, pero no soy tonto. Supe analizar la situación y entendí hacia dónde se dirigían", afirmó sobre su decisión de irse. Y remarcó: perdió "contra el sistema", no contra su oponente.
Qué dice la ley electoral
La legislación brasileña establece que, si la Justicia electoral determina un abuso de poder y anula una candidatura ganadora dentro de los dos años posteriores a la elección, el país debe convocar a comicios presidenciales directos. Esa es la vía institucional que queda sobre la mesa, más allá de las denuncias sin respaldo judicial que el senador repitió en su transmisión.