El sábado 31 de octubre de 2026 se espera la participación de miles de estudiantes de secundaria, universitarios y activistas de los chalecos amarillos en una tercera jornada de movilización en toda Francia, a pesar de la prohibición de concentraciones y del desplazamiento de los recorridos a la periferia.
Motivos y consignas
Los manifestantes han ampliado sus reclamos desde la defensa del acceso a la educación hasta la protección de las libertades públicas y el poder adquisitivo. Los chalecos amarillos piden "defensa de las libertades públicas" y denuncian una "bronca que nadie escucha". La convocatoria incluye sentadas a partir de las 14:00 horas frente a la Asamblea Nacional y a los ayuntamientos, además de una marcha nacional de estudiantes.
Respuesta del Ejecutivo
El primer ministro Sébastien Lecornu intentó calmar la situación anunciando 10 millones de barriles de gasoil para distribuidores y una rebaja de 12 a 18 centavos por litro. El 26 de octubre presentó un plan basado en más de 100 000 reclamos recogidos en una plataforma oficial, pero los representantes estudiantiles consideran que solo se atendió "una parte" de sus demandas.
"Solo una parte de nuestras reivindicaciones ha sido atendida", afirmó un portavoz de los secundarios.
Represión y cifras de detención
Desde mediados de septiembre, el Ministerio de Justicia informa que 12 000 personas han sido detenidas. La Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) ha abierto más de 80 investigaciones, de las cuales al menos 20 se relacionan con lesiones graves, como pérdida de visión, amputaciones o fracturas mandibulares. En total, entre 215 y 248 manifestantes han resultado heridos desde el inicio de la movilización.
Violencia y acusaciones de colusión policial
En una quincena de ciudades —Niza, Montpellier, Burdeos, Toulouse, Lyon, Brest, Rouen, Dijon, Nancy y Aviñón— grupos de ultraderecha atacaron a los manifestantes bajo la supuesta misión de "proteger los comercios". Testigos describen cómo los agresores se ocultaron tras los cordones policiales y, cuando la policía cargó contra la marcha, se sumaron a la agresión. El Ministerio del Interior reconoció la presencia de estos grupos, pero sostuvo que la intervención policial buscó evitar enfrentamientos.
Se anticipa una nueva convocatoria para el 5 de noviembre, cuando sindicatos de trabajadores y estudiantes llaman a una huelga general y a nuevas marchas en todo el país.