El miércoles, un colaborador cercano a Flávio Bolsonaro señaló a ChatGPT como el origen de los fallos de una carta en la que el excandidato se presentó como el "verdadero presidente electo" de Brasil, pese a haber sido derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva.

La justificación digital

El mensaje provino de Paulo Figueiredo, agitador digital radicado en Estados Unidos y vinculado al sector más radical del bolsonarismo. En su cuenta de X explicó que Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, le había pedido a la herramienta que incorporara el escudo nacional en la versión final del documento. La IA, sin embargo, insertó un emblema correspondiente a la época en que el país se llamaba "Estados Unidos do Brazil" y utilizaba la grafía con Z.

"No sé por qué ChatGPT eligió un escudo antiguo de la época en que Brasil se escribía con Z, pero nos resulta muy gracioso", escribió Figueiredo.

Según el mismo colaborador, la carta pasó por varias versiones antes de su publicación y, una vez detectados los errores, se corrigió primero el escudo y luego el contenido textual.

Reacciones dentro del movimiento

El documento generó críticas incluso entre los propios dirigentes del bolsonarismo. Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal (PL), manifestó que la misiva no le había gustado, mientras que el coordinador de campaña de Flávio, el senador Rogério Marinho, la describió como un "desahogo" y aseguró que no existen pruebas de fraude electoral.

Contexto electoral y judicial

La polémica se produce tras la victoria de Lula da Silva en el balotaje, con el 52 % de los votos frente al 48 % de Flávio Bolsonaro. Aún así, el sector bolsonarista sigue cuestionando la legitimidad del proceso, señalando, entre otros, la extensión de dos horas de la jornada electoral, aunque esa franja registró apenas 34 000 votos y la diferencia final fue de 4,4 millones.

Por otro lado, Paulo Figueiredo continúa bajo investigación en Brasil por su presunta participación en la trama golpista de 2022 y por su reciente actividad acompañando a Eduardo Bolsonaro en gestiones ante Washington.