Lucrecia Martel se presentó el 5 de octubre de 2024 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), dentro del Festival Internacional de Literatura y Artes (FILBA). La cineasta habló sobre su primer largometraje documental, “Nuestra tierra”, y reveló que está trabajando en una película de ciencia ficción pensada para un público amplio.

El documental y su contexto

"Nuestra tierra" reconstruye el homicidio del dirigente indígena Javier Chocobar ocurrido en 2009, y el proceso judicial que culminó en 2018 con la condena del terrateniente Darío Amín y sus acompañantes. El film sitúa el caso en la comunidad Chuschagasta, en la provincia de Tucumán, y explora las disputas históricas por la tierra.

"Un país humillado está condenado al fracaso", afirmó la directora.

Para elaborar la obra, el equipo revisó miles de páginas de expedientes, grabó cientos de horas de entrevistas y recopiló alrededor de 5 000 fotografías. Martel explicó que el reto consistió en seleccionar qué material compartir para transmitir la "dimensión humana" de vivir bajo la amenaza de desalojo.

Por qué el cine debe servir a la comunidad

Durante la charla, acompañada por la escritora y poeta Mercedes Halfon, la directora recordó que siempre creyó que el cine, el pensamiento y el estudio deben contribuir a cambiar la realidad. "Yo pensé que el cine era para cambiar el mundo", dijo.

Martel subrayó que la proyección comunitaria del documental modificó su relación con la producción audiovisual y que su objetivo es llegar a los habitantes del norte argentino, una zona que, según ella, sufre constantes intentos de eludir la responsabilidad sobre la tenencia de la tierra.

"El cine no es sobre la verdad, es sobre cómo se construyó la verdad y si sirve para algo", explicó.

La directora también vinculó su interés por el sonido y la oralidad a la idea de que una conversación profunda puede expandir la experiencia de espacio y tiempo entre las personas.

Mirada hacia el futuro

Martel anunció que su próximo trabajo será una película de ciencia ficción que buscará financiarse y estrenarse con una audiencia masiva, rompiendo la brecha entre el circuito internacional y las comunidades locales. Además, mencionó su libro "Un destino común", que reúne conferencias y intervenciones públicas, como parte de su esfuerzo por mantener viva la conversación alrededor del arte.

En conclusión, la cineasta reiteró que la utilidad del arte radica en provocar preguntas sobre lo arbitrario y lo doloroso, y que la invención, más que la resistencia pasiva, constituye la respuesta frente a la violencia y la concentración de poder.