Leandro Ullrich, ingeniero agrónomo y gerente de Desarrollo de Productos en la semillera Nidera, describió este jueves en Entre Ríos el extenso proceso que precede a la comercialización de una nueva semilla. Según Ullrich, la fase de pruebas puede durar entre cinco y siete años y parte de una selección inicial de 18.000 a 20.000 híbridos.
El proceso de evaluación
Ullrich compara su labor con la prueba de un automóvil que aún no se fabrica. “Si vos te vas a comprar un auto, nosotros lo que hacemos es probar el auto que va a salir dentro de tres años”, explicó al ser consultado sobre su trabajo. En la práctica, la empresa lleva a cabo cientos de ensayos en distintas regiones agrícolas del país, analizando rendimiento, estabilidad, resistencia sanitaria y al quebrado del tallo, entre otros atributos. En maíz, también se estudia la respuesta del híbrido a siembras tempranas y tardías.
Selección y adaptación regional
Solo una fracción mínima de los híbridos probados supera todas las etapas y llega al mercado. Ullrich subrayó que la diversidad de climas y suelos argentinos obliga a adaptar cada variedad a zonas específicas. Cuando una semilla muestra debilidades, la empresa recomienda ajustes como reducir la densidad de siembra o evitar su uso en determinadas áreas.
"Siempre mostrar la realidad", afirmó Ullrich, resaltando la necesidad de ser transparentes con los agricultores.
Compromiso con el medio ambiente
Ullrich también destacó la importancia de prácticas que preserven el suelo, como la siembra directa y el aprovechamiento de rastrojos de maíz. Señaló que, a lo largo de sus trece años en la industria, ha visto crecer la conciencia ambiental, aunque reconoce que aún queda mucho por avanzar.
Perspectiva profesional
El agrónomo confesó que, al iniciar sus estudios, no imaginaba dedicarse a la evaluación de semillas, pero la combinación de genética y comercio le resultó atractiva. Actualmente valora la posibilidad de disponer de una “enorme sala de ensayos a campo abierto” que permite traducir datos de laboratorio en recomendaciones prácticas para el productor.
Con una visión centrada en la evidencia y la honestidad, Ullrich considera que la clave para mantener el entusiasmo en la agronomía radica en reconocer tanto los puntos fuertes como las limitaciones de cada material.