La crecida del río Paraná ya cubrió los bajos y el valle de inundación del humedal Jaaukanigás, en el noreste del departamento General Obligado, al norte de Santa Fe. Ante el avance del agua, los productores ganaderos de la zona retiraron la hacienda que habitualmente permanece en las islas, en una maniobra que comenzó hace unas semanas y que todavía no termina de resolverse.

"Ya hace dos o tres semanas que comenzó la retirada de toda la hacienda de isla de los productores de acá de la zona", relató Milvana Yacuzzi, ingeniera agrónoma, productora ganadera, presidenta de la Asociación para el Desarrollo y secretaria de Producción del municipio de Villa Ocampo.

De la sequía a la crecida

El escenario preocupa porque llega después de un largo período de escasez de lluvias que ya había golpeado a la producción agropecuaria regional. "Estuvimos cinco o seis años en épocas de sequía y ahora nos toca el fenómeno de El Niño", describió Yacuzzi.

Por ahora, el factor determinante no es la lluvia local sino el nivel del Paraná, que sigue alto por las precipitaciones registradas en Brasil y en la alta cuenca. Los pronósticos de lluvias abundantes en la zona todavía no se cumplieron, aunque el agua ya dejó anegado el valle del humedal y obligó a evacuar a algunas familias.

La ganadería es una de las actividades más expuestas. La producción en las islas forma parte de la dinámica histórica del humedal y tiene un peso importante entre los establecimientos de la región. El primer desafío fue sacar los animales antes de que el agua ocupara los lugares de pastoreo.

Un margen de 15 días que ayudó

Según Yacuzzi, los productores lograron organizar el traslado gracias al tiempo que media entre el avance de la crecida en la cuenca y la llegada del pico a la zona. También colaboró la posibilidad de usar camiones en algunos sectores.

"El hecho de que tengamos un margen de 15 días respecto de los picos que se producen en Iguazú hizo que los productores ya vinieran previendo la salida", señaló. Parte de los animales salió por arreo y, donde las condiciones lo permitieron, se recurrió a camiones. La disponibilidad de dos puentes habilitados en el camino hacia Puerto Ocampo facilitó el movimiento.

El problema que viene

Con la hacienda fuera de las islas, aparece otra dificultad que puede durar meses: conseguir campos para alojar a los animales y afrontar los costos de mantenerlos allí. "Lo positivo es que pudieron sacar la hacienda, pero ahora se empieza a complicar", advirtió la productora.

Algunos ganaderos tenían campos propios en zonas altas; otros debieron alquilar superficies. Los valores de esos arrendamientos son elevados y no todos pueden pagarlos. "Hay muchos productores que no pudieron acceder a eso y que han quedado, sobre todo los pequeños o los que todavía no han podido conseguir alquiler, sobre los caminos rurales o en las banquinas de ruta", describió Yacuzzi.

La situación se repite en distintos distritos del norte del departamento General Obligado. La presión sobre los campos disponibles crece a medida que más productores buscan lugares secos, mientras la duración de la crecida sigue siendo incierta.

La mira puesta en febrero

Los pronósticos que manejan en la zona contemplan la posibilidad de que la inundación se extienda hasta febrero. Si ese escenario se concreta, los productores deberán mantener los animales fuera de sus lugares habituales durante un período prolongado, con mayores gastos de alimentación, arrendamiento y manejo.

A eso se suma otro riesgo: si empiezan a registrarse lluvias abundantes en el propio norte santafesino, también podrían complicarse los campos altos a los que fue trasladada la hacienda. La falta de pasto, entonces, no se limita a las islas.