La exigencia ambiental de la Unión Europea empieza a mover el tablero del mercado ganadero argentino. Raúl Cagliero, referente de Cafrisa y del frigorífico Sodecar, de la Unión de Cooperativas Ganaderas (Uncoga), sostuvo que la hacienda que pueda demostrar que su carne no proviene de campos deforestados antes de 2021 podría cotizar por encima de la que no reúna esa información. La advertencia llega cuando la cadena de la carne discute cómo adaptarse al reglamento antideforestación europeo.

Un diferencial que todavía no tiene número

Cagliero planteó que la distinción entre animales con y sin respaldo documental ya se instaló entre los actores del sector, aunque el monto de esa diferencia aún es una incógnita. "No sabemos cuál va a ser la diferencia del producto, es decir, del novillo terminado con o sin VISEC. Eso se dará en el momento", señaló el dirigente.

El referente de Cafrisa explicó que el valor superior alcanzaría tanto al novillo como al ternero de invernada que acredite el cumplimiento de los requisitos de trazabilidad. También reconoció que resta definir si ese diferencial se limita a la hacienda destinada a exportación o si termina incidiendo en los precios del ganado para el consumo interno.

La inscripción, un paso que no admite espera

Para Cagliero, los productores deben empezar cuanto antes con los trámites para sumar sus establecimientos a la plataforma VISEC Carne o a otro sistema que permita certificar el cumplimiento ambiental. "El productor va a tener que sí o sí hacer los deberes. Va a tener que inscribirse en el VISEC o en alguna plataforma que pueda brindarle la seguridad de que, cuando va a entregar un novillo terminado, ese novillo venga de un polígono habilitado", afirmó.

El desafío no se agota en los animales que se faenan en el corto plazo. La preocupación abarca a los terneros que se comprarán en las próximas semanas y que llegarán a la terminación y faena con destino exportador durante 2027. En un país con cientos de miles de productores, la incorporación a los sistemas de trazabilidad exige coordinación entre productores, consignatarios, frigoríficos e instituciones del sector.

"Mi consejo, como responsable de la parte de las empresas, es que el productor vea la situación desde ahora. Esto le hace bien a la Argentina", afirmó Cagliero.

El negocio del frío, con márgenes ajustados

Más allá de la norma europea, Cagliero describió un panorama desparejo para la industria frigorífica. Las plantas orientadas al consumo interno no logran recuperar el nivel de actividad necesario por la caída del consumo, mientras que las exportadoras trabajan con márgenes estrechos y algunos meses recientes cerraron con pérdidas.

El antecedente inmediato muestra que el mercado ya distingue calidades según el destino: al comercializar novillos se especifica si son aptos para la cuota Hilton, que exige engorde a campo, o para la cuota 481, que suele superar el valor del Hilton porque los europeos demandan cada vez más carne con el marbling que aporta el engorde a corral. La adaptación a la norma antideforestación se perfila como un nuevo filtro de ese tipo, esta vez con el calendario europeo como límite.