El viernes 30 de octubre, unos veinte jóvenes se agruparon disfrazados en el centro cultural El Proyecto, situado en la esquina de las calles 11 y 14 del Vedado, mientras gran parte de La Habana vivía apagones de hasta 30 horas.
Los asistentes lucieron trajes de personajes como el Joker, una monja o un médico. La ambientación incluyó una sábana pintada que simulaba un fantasma y decoraciones en tonos rojos y naranjas.
Una fiesta a la luz de una lámpara
Con la red eléctrica prácticamente inoperante, una maquillista atendió a los presentes usando la luz de una lámpara de mesa. La escasez obligó al organizador a reducir el uso de luces y a depender de un inversor de energía para mantener activo el proyector.
"Cuando no nos acompaña ni una hora de electricidad al día, es súper difícil", señaló Érica Martínez, administradora del espacio.
Halloween se consolida entre los jóvenes
Aunque la festividad no forma parte de la tradición cubana, su presencia ha crecido entre la juventud en los últimos años, impulsada por redes sociales y emprendimientos privados que organizan eventos temáticos.
"Halloween no se puede pasar por alto", afirmó Marcos Dulzaides, fisioterapeuta de 22 años que asistió vestido de médico.
El joven añadió que, pese al calor y a la falta de materiales, muchos jóvenes buscan reunirse en esa fecha.
El Proyecto y la escasez energética
Inaugurado hace un año, El Proyecto ofrece proyecciones, conciertos, mesas de billar y ping-pong, además de espacios de lectura. Aproximadamente 20 personas trabajan allí, manteniendo la programación pese a los frecuentes apagones.
Martínez recordó que el centro nació de proyecciones caseras organizadas entre amigos y que su objetivo es ser "un espacio de resistencia" frente a las dificultades cotidianas de la isla.
Con la llegada de octubre, las decoraciones aumentan en viviendas, comercios y locales, pese a las críticas oficiales que ven la fiesta como una influencia extranjera.