La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que las exportaciones de carne vacuna aumentaron un 10% en el primer semestre del año, con un incremento del 40% en valor debido a los buenos precios internacionales. Sin embargo, esta noticia no es del todo positiva, ya que el consumo interno de carne vacuna está disminuyendo debido a la escasez y los altos precios.

La crisis del consumo interno

La caída del 9% en la faena de ganado en el primer semestre del año ha llevado a una disminución en la oferta de carne vacuna para el mercado interno. Esto ha generado un aumento en los precios, que ya habían subido un 52% en el último año, según el IPCVA. Esta situación está afectando a los consumidores, que deben hacer un gran esfuerzo para acceder a la carne vacuna.

El impacto en los frigoríficos

La crisis del consumo interno también está afectando a los frigoríficos, que están sufriendo pérdidas debido a la falta de hacienda para faenar. Según la Cámara de Industrias Cárnicas, si no se cobra la faena a los matarifes, se pierde dinero. Esto ha llevado a algunos frigoríficos a pagar a los matarifes para retener a sus clientes, lo que les genera pérdidas y endeudamiento. > 'La rentabilidad es mínima o a veces no existe', advierten desde los frigoríficos bonaerenses.

Un futuro incierto

La situación actual del sector ganadero es preocupante, ya que la disminución en la oferta de carne vacuna y el aumento en los precios pueden llevar a una mayor concentración empresarial. Esto podría afectar no solo a los ganaderos, sino también al empleo privado. Es importante que se tomen medidas para abordar esta crisis y garantizar la sostenibilidad del sector ganadero en el largo plazo.