El empresario mendocino Iván Rodríguez, de 46 años, puso a la venta su fiambrería La Casona, ubicada en el centro de San Rafael, y durante la pandemia decidió dedicarse a la agricultura en una parcela que hoy supera las 90 ha.

Del mostrador al campo

Durante quince años Rodríguez gestionó la fiambrería, una de las más grandes de la ciudad. El horario exigente le obligaba a salir de casa al alba y regresar tarde, lo que limitaba su vida familiar. "Llegaba a casa cuando mis hijas ya estaban durmiendo", recordó.

La pandemia como punto de inflexión

La crisis sanitaria obligó a cerrar el local antes y le permitió pasar más tiempo con su familia. Fue entonces cuando el nuevo propietario le ofreció comprar La Casona. "Quería vender, pero no por necesidad de dinero", explicó Rodríguez. Tras la venta, se quedó sin una actividad clara y decidió apostar por el campo, una pasión de toda la vida.

"Me gusta el campo, me gusta la finca, así que le voy a apostar al campo", afirmó.

De los primeros intentos al cultivo de ajo

Comenzó con verduras y melones, pero una helada arruinó la cosecha. Al año siguiente plantó ajo, que se convirtió en su principal producto. Con el tiempo amplió la producción a maíz, alfalfa y sorgo, destinándolos a los feedlots ganaderos de la zona.

Expansión y proyección

Lo que empezó con menos de 5 ha ahora ocupa 90 ha. Rodríguez suministra forrajes a varios engordaderos y mantiene una rotación de cultivos que le brinda estabilidad económica y mayor calidad de vida.

Cierre: El ex comerciante urbano ha encontrado en la agricultura una forma de combinar trabajo y familia, consolidando una empresa agropecuaria que sigue creciendo en la región.