Ramón Valdés, conocido como Don Ramón en El Chavo del 8, falleció el 9 de agosto de 1988 a los 63 años. Su hijo, Esteban Valdés, habló con La Nación y ofreció una visión íntima de la vida del comediante, desde la escasez hasta sus últimos momentos.
Los años de escasez y los oficios antes de la fama
Antes de alcanzar la popularidad televisiva, Valdés enfrentó una situación económica muy difícil. Con tres esposas y diez hijos, tuvo que combinar varios trabajos para mantener a su familia. Según recordó su hijo, el actor ejerció como chofer, pintor y carpintero, desempeños que más tarde se reflejaron en los personajes que interpretó.
"Al principio mi papá era un hombre común que salía a trabajar y a veces ni siquiera alcanzaba para pagar la renta", afirmó Esteban.
El ascenso y la relación con La Chilindrina
El reconocimiento masivo llegó cuando Valdés superó los 40 años. A pesar del entusiasmo del público, mantuvo la calma y la cercanía con sus seguidores, aunque hubo incidentes como la agresión de un niño en un vuelo comercial.
Su vínculo más estrecho dentro del elenco fue con María Antonieta de las Nieves, quien interpretó a La Chilindrina. Valdés la consideraba una segunda familia; de hecho, asistió como testigo a su boda, como recordó Esteban:
"Mi papá la veía como una hija y ella lo veía como un padre", dijo.
Los últimos momentos y su legado
En la década de 1980, a Valdés se le diagnosticó cáncer de pulmón. Esteban tomó el cuidado directo de su padre, acompañándolo en lecturas bíblicas que le brindaron consuelo. Aún en esa etapa, el actor conservó su humor, como señaló su hijo:
"Días antes de morir, mi papá hacía bromas; esa es la mejor lección", comentó.
Ramón Valdés murió el 9 de agosto de 1988. Hoy, Esteban trabaja con el Grupo Chespirito en un documental y otros proyectos para preservar la memoria del cómico entre las nuevas generaciones.