Cubrir 100 kilómetros con un auto eléctrico puede costar hasta un 95% menos que hacerlo con uno naftero, siempre que la recarga se haga en una vivienda del Área Metropolitana de Buenos Aires con tarifa subsidiada. La comparación toma como referencia dos modelos de alto volumen en el mercado argentino: el BYD Dolphin Mini GS y el Fiat Cronos 1.3 CVT, y los valores de octubre de la nafta y de la energía eléctrica.

La cuenta no es directa: un tanque de combustible y una batería almacenan cantidades distintas de energía y rinden autonomías diferentes. Por eso la única forma de comparar es medir el gasto necesario para un mismo trayecto. En este caso, 100 kilómetros.

Dos consumos que no se parecen

El Dolphin Mini declara una autonomía de hasta 380 kilómetros bajo el ciclo de homologación NEDC, un parámetro de laboratorio que en la práctica varía según la velocidad, la temperatura, el aire acondicionado y el estilo de manejo. Pruebas realizadas en el país midieron un consumo promedio cercano a 14,8 kWh cada 100 kilómetros. Si se suma la energía que se pierde en la carga —se estimó un 8%, dentro de lo habitual en un cargador domiciliario tipo wallbox—, el auto necesita tomar unos 16 kWh de la red para completar ese recorrido.

El Cronos, en cambio, promedia 8,8 litros cada 100 kilómetros. En ciudad el registro sube a 10,1 litros y en ruta, a velocidad constante de 100 km/h, baja a 7 litros.

Los números de octubre

En las estaciones de servicio de la ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper se consigue en promedio a $2099 y el de premium a $2315, de acuerdo con los valores difundidos por el sitio especializado Surtidores. Con esos precios, el Cronos gasta $18.471 en súper o $20.372 en premium para recorrer 100 kilómetros en condiciones mixtas. En tránsito urbano el costo trepa a $21.200 y $23.382, respectivamente; en ruta desciende a $14.693 y $16.205.

Para el eléctrico, la dispersión es mucho mayor porque depende de la tarifa contratada y del lugar de carga. Tomando los cargos variables de Edesur de octubre antes de impuestos adicionales, el abanico va de unos $948 cada 100 kilómetros con carga domiciliaria subsidiada a $3258 en la categoría de consumo alto sin subsidio. En la red pública de Chargebox, con valores de entre $560 y $700 por kWh según el plan, el gasto se ubica entre $8960 y $11.200.

La brecha según dónde se enchufa

Si se miran solo los cargos variables de Edesur antes de impuestos, la diferencia frente a la nafta súper va del 82% al 95%, según la categoría de consumo y la aplicación de subsidios. El ahorro real dependerá de los impuestos y cargos que le correspondan a cada usuario.

La ventaja se reduce al depender de cargadores públicos, aunque no desaparece: en ese escenario, recorrer 100 kilómetros cuesta entre 39% y 51% menos que con el Cronos y nafta súper.

El cálculo es orientativo: las condiciones de circulación, la temperatura y la forma de conducción pueden modificar los consumos y, con ellos, el resultado final.