El presidente Donald Trump firmó el viernes 16 de octubre de 2026 una orden ejecutiva que suspende la aplicación de varias disposiciones de la ley Graham, aprobada el 18 de septiembre, y que imponía sanciones, restricciones financieras y aranceles a Rusia.

Reacción republicana

El senador republicano de Texas, John Cornyn, calificó la decisión como "irresponsable" y pidió al Congreso que investigue la ayuda que el mandatario brinda al presidente ruso, Vladimir Putin.

"Estaría horrorizado por esta orden ejecutiva", señaló Cornyn en su cuenta de X.

Por su parte, el senador de Carolina del Norte, Thom Tillis, describió la medida como "más allá de la irresponsabilidad" y recordó que la ley fue aprobada con 86 votos a favor y 11 en contra en el Senado.

"Si el presidente quiere bajar los precios de la energía, debería atacar a Irán, no favorecer a Putin", escribió Tillis.

Reacción demócrata

El senador demócrata de Connecticut, Richard Blumenthal, quien participó en la redacción de la ley Graham, denunció que la exención no tiene relación con la seguridad nacional y acusó al mandatario de "conciliarse con Putin".

"Estas exenciones no protegen a Estados Unidos, solo benefician a Rusia", afirmó Blumenthal.

Contexto de la orden

La medida se produce después de que Washington autorizara, de forma temporal, la importación de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027, pese a que las sanciones originales permanecen vigentes. La ley Graham, nombrada en honor al fallecido senador Lindsey Graham, buscaba endurecer las sanciones contra la economía rusa y limitar el financiamiento de la guerra en Ucrania.

La controversia deja al Congreso con la tarea de decidir si abre una investigación formal sobre la decisión ejecutiva y sus posibles implicancias para la política exterior de EE. UU.