Serbia celebra este domingo 25 de octubre de 2026 unas elecciones parlamentarias anticipadas, con la Lista de los Estudiantes como principal rival del presidente Aleksandar Vucic y su Partido Progresista Serbio (SNS). La votación reúne a 18 listas que competirán por los 250 escaños de la Asamblea Nacional.
Orígenes de la movilización
En 2024 una marquesina colapsó en la estación de Novi Sad, dejando 16 muertos. La tragedia, vinculada por la ciudadanía a la corrupción, desencadenó protestas masivas, las más grandes desde la caída de Slobodan Milosevic en 2000. Los estudiantes organizaron concentraciones y marchas en distintas regiones, culminando en una manifestación de ≈150.000 personas en Belgrado el jueves previo a la votación.
El escenario electoral
Las encuestas sitúan la competencia entre el SNS y la lista estudiantil, mientras varios partidos opositores optaron por boicotear la contienda y recomendar a sus seguidores apoyar a los jóvenes candidatos. Se espera una participación superior al promedio histórico de 55 %, acercándose a los niveles de la movilización post-Milosevic, cuando cerca del 70 % del electorado acudió a las urnas.
"No olvidemos nunca cómo intentaron derribar nuestro Estado. Protejámoslo y defendámoslo siempre", afirmó Vucic durante el cierre de campaña en Belgrado.
Los candidatos de la Lista de los Estudiantes provienen mayormente de la academia y las artes, con escasa experiencia política, y centran su programa en la lucha contra la corrupción y la exigencia de una investigación transparente del accidente ferroviario.
Reacciones de Vucíć y la oposición
Vucic, de 56 años, recorrió varias localidades para reforzar su imagen de líder indispensable, al tiempo que acusó al movimiento estudiantil de planear un golpe de Estado financiado desde el exterior. Por su parte, la oposición que no participa en la boleta insta a sus seguidores a respaldar a los estudiantes como única alternativa viable.
El resultado de esta votación será un termómetro de la confianza popular en el gobierno después de casi dos años de presión social y política.