El precio del ternero viene en baja desde hace tres meses y ya acumula una pérdida superior al 7%. La categoría cerró en $5.758,85 por kilo vivo, casi $1.000 menos que los $6.800 que había tocado en marzo. El dato surge del último informe semanal del Rosgan, que tomó como referencia los valores del remate habitual de la semana pasada, en el marco de su 18° aniversario.
Lo llamativo no es solo la caída, sino el momento en que se produce. En un año normal, la invernada empieza a fortalecerse justo en esta época. La presión bajista más fuerte suele concentrarse entre abril y julio o agosto, y desde septiembre los valores tienden a ubicarse por encima de sus promedios mensuales, con máximos hacia diciembre. Hoy el ternero retrocede sin mostrar todavía un retorno claro a ese comportamiento estacional.
Por qué el ternero va a contramano
La diferencia con la hacienda gorda ayuda a entender el escenario. El novillito terminado suele transitar una dinámica casi inversa a la del ternero: cuando hay más oferta de animales flacos, la oferta ajustada de gordos sostiene sus cotizaciones. Entre septiembre y noviembre, en cambio, la mayor oferta de hacienda terminada presiona sobre los precios de esa categoría.
Para medir la magnitud de estos desvíos, el Rosgan comparó los precios actuales de ambas categorías con sus patrones históricos. El ejercicio estima qué valor habrían tenido si hubieran mantenido durante el año la relación habitual con sus promedios mensuales. El propio informe aclara que se trata de una referencia teórica y no de una estimación del precio que el mercado debería convalidar.
"En el caso del ternero, el precio actual de $5.758,85 por kilo vivo equivale a un índice estacional de 1,03, es decir, se ubica un 3% por encima de su promedio histórico para octubre", sostiene el informe.
El desvío que todavía no se corrige
La comparación con los meses anteriores muestra que la brecha llegó a ser mucho más pronunciada. En enero, con un índice histórico de 0,98, el precio teórico del ternero habría rondado los $5.489 por kilo vivo. El valor efectivamente registrado, en moneda actual, fue de $6.842: un desvío positivo cercano al 25%. En febrero esa diferencia se amplió al 34% y en marzo alcanzó su máximo, con un 41%.
El novillito tuvo una trayectoria distinta. Hoy cotiza a $4.501,27 por kilo vivo, con un índice estacional de 0,95 para octubre, y mostró una brecha inicial menos persistente frente a su referencia histórica. En enero, el valor teórico estimado era de unos $4.399 por kilo, mientras que el precio efectivo llegó a $5.219, un 18,6% por encima de esa referencia.
El mercado de reposición atraviesa así una etapa de corrección que no responde al patrón habitual y que deja abiertos los interrogantes sobre cómo seguirá la hacienda en los próximos meses.