Un nuevo informe de Kaseya, proveedor global de software de gestión de TI y ciberseguridad basado en inteligencia artificial, puso el foco en un factor que no se resuelve con más tecnología: las personas. El estudio, que encuestó a 1.132 proveedores de servicios gestionados de TI (MSP) y profesionales de TI de más de 60 países, concluye que el error humano sigue siendo el principal dolor de cabeza para las organizaciones, por encima de las amenazas automatizadas contra servidores o redes.

El correo, la puerta de entrada más temida

Según los resultados, el 68% de los consultados señaló el error humano —que incluye la ingeniería social y la distracción— como el vector de ataque que más les preocupa para los próximos doce meses. El correo electrónico quedó segundo, con el 55% de las menciones.

El informe también analizó incidentes ya ocurridos: entre las compañías que sufrieron un problema de seguridad en los últimos tres años, cuatro de los cinco factores que más contribuyeron tuvieron que ver con conductas humanas. Las malas prácticas o la inocencia de los usuarios encabezaron la lista con el 41%, seguidas de cerca por la falta de capacitación en ciberseguridad, con el 40%. La facilidad para caer en engaños fue mencionada por otro 41% como un riesgo relevante.

"Las personas no son perfectas, y todo el mundo lo sabe. Sin embargo, gran parte de la ciberseguridad sigue dependiendo de que las personas tomen la decisión correcta en todo momento", afirmó David Baggett, vicepresidente sénior y gerente general de Security Suite en Kaseya.

Para Baggett, la salida no pasa por eliminar los errores, sino por construir organizaciones que puedan absorberlos: "El camino hacia la verdadera ciberresiliencia no consiste en eliminar los errores, sino en crear una organización capaz de soportarlos".

Confianza excesiva frente a las auditorías

El estudio también detectó una brecha entre lo que las empresas creen y lo que realmente pueden sostener. Un 65% de los encuestados aseguró que podría pasar una auditoría de cumplimiento sin preparación previa, pero al preguntarles qué les generaría problemas, el 49% admitió que la documentación o las políticas incompletas serían el primer obstáculo. Los controles de seguridad que no se aplican del todo fueron señalados por el 34%, y la falta de concientización o formación del personal, por el 33%.

Presupuestos que no siguen el ritmo de las amenazas

Otro hallazgo apunta a una desconexión entre el nivel de riesgo y los recursos disponibles. Apenas el 20% de los departamentos de TI consultados dijo que su presupuesto de ciberseguridad crece al mismo ritmo que las amenazas reales. El 77% se describió como insuficientemente dotado: un 23% mantiene fondos estables mientras el riesgo sube, un 30% ve aumentos demasiado lentos y un 24% reconoció directamente que sus recursos son escasos.

La tendencia se repite del lado de los proveedores: el 65% de los MSP consideró que sus clientes invierten menos de lo necesario en relación con el riesgo que enfrentan. El informe deja así una conclusión incómoda para las áreas de TI: la brecha entre lo que se gasta y lo que se necesita sigue abierta, y el eslabón más débil sigue siendo el mismo de siempre.